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Imagen del lince blanco

Un lince ibérico blanco sorprende a los científicos: podría tratarse de una mutación genética

Por el momento, no se puede establecer si esta particularidad responde a una mutación hereditaria u obedece a otro tipo de anomalía

Técnicos del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía han iniciado una investigación para determinar el origen de la inusual pigmentación blanca que presenta una hembra de esta especie localizada en una zona de monte de la provincia de Jaén. El ejemplar, conocido como Satureja, ha despertado el interés de los especialistas por su apariencia atípica, que podría deberse a causas genéticas u otras aún por determinar.

Desde la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente han precisado que, por el momento, no se puede establecer si esta particularidad responde a una mutación hereditaria u obedece a otro tipo de anomalía. «Es un ejemplar al que se está investigando para conocer las causas de su pigmentación. Las causas no están claras, si es genética o por algún otro motivo. Hasta que no se analicen las muestras que puedan extraer del ejemplar, no sabremos las circunstancias de esa pigmentación», han indicado fuentes del departamento autonómico.

El hallazgo de este inusual lince ha sido posible gracias a la labor del fotógrafo y naturalista Ángel Hidalgo, quien logró captarlo mediante cámaras de fototrampeo. Hidalgo comenzó a explorar la zona recientemente, movido por su pasión por la fauna silvestre, y fue entonces cuando detectó la presencia de un animal que, por su apariencia, no se correspondía con los patrones habituales de la especie.

«Observé algo que no podía creer... A partir de ahí comencé a dedicarle todo el tiempo que disponía, tenía que ver esta maravilla por mis propios ojos», explica el fotógrafo en una publicación difundida a través de su perfil en redes sociales. Pese a intentos infructuosos durante varios meses, no abandonó su empeño. «Incluso meses sin éxito», recuerda, y admite que en varias ocasiones estuvo tentado de rendirse, hasta que un día lluvioso le brindó la oportunidad de un encuentro excepcional.

El momento que tanto ansiaba llegó tras una noche de lluvia. «Al observar por primera vez un lince ibérico blanco, con su pelaje de invierno blanco como la nieve y esos ojos penetrantes, me quedé paralizado, no podía creer lo que estaba viendo. Me sentí muy afortunado de presenciar este momento, de poder ver a este gran lince en su hábitat natural», relata Hidalgo, aún conmovido por la experiencia.

Este descubrimiento, además de insólito, refuerza la importancia del seguimiento de la especie y la necesidad de conservar su hábitat. La observación de un ejemplar con características tan singulares no solo representa un hito para los estudiosos del lince ibérico, sino que subraya el valor de los esfuerzos de recuperación que se vienen desarrollando desde hace décadas.

El fotógrafo concluye su testimonio destacando el valor de la naturaleza y la urgencia de su protección. Un mensaje que resuena especialmente en el contexto del Programa de Conservación del Lince Ibérico, considerado uno de los mayores éxitos en la recuperación de especies en peligro de extinción en Europa. El caso de Satureja abre ahora nuevas líneas de estudio sobre la genética y la variabilidad fenotípica de esta emblemática especie.