Imagen de un quebrantahuesos
Muere envenenado el quebrantahuesos «Centenario» en Picos de Europa
La legislación vigente contempla penas de prisión de entre seis meses y un año para los responsables, así como multas que oscilan entre los 50.000 y los 200.000 euros
El quebrantahuesos conocido como «Centenario», un ejemplar emblemático reintroducido en la vertiente asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa en el año 2017, ha sido hallado muerto por envenenamiento en una zona situada en el límite entre los municipios cántabros de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana.
La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha comunicado este miércoles el fallecimiento del ave, tras confirmarse oficialmente que la causa de la muerte fue el envenenamiento. La verificación ha sido realizada por el equipo veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria, que analizó el cadáver después de su localización en el medio natural.
«Centenario» formaba parte del programa de reintroducción del quebrantahuesos en la cordillera Cantábrica, un proyecto clave para recuperar esta especie carroñera, desaparecida durante décadas de amplias zonas del norte peninsular. Su liberación en 2017 supuso un paso significativo dentro de los esfuerzos de conservación, ya que el ave había sido criada en cautividad y posteriormente adaptada al entorno natural con seguimiento científico.
La fundación ha lamentado profundamente la pérdida de este ejemplar, subrayando que el uso ilegal de venenos en el medio natural continúa siendo una de las principales amenazas para el quebrantahuesos y para otras especies protegidas. Además del impacto directo sobre la biodiversidad, este tipo de prácticas pone en riesgo a otros animales silvestres, al ganado e incluso a las personas.
En los días posteriores al hallazgo se organizó un amplio dispositivo de batidas y rastreo en el área donde se produjo el envenenamiento, con el objetivo de localizar posibles cebos, restos tóxicos u otros indicios que permitan esclarecer los hechos y evitar nuevos episodios.
Desde la FCQ recuerdan que la muerte de un quebrantahuesos, catalogado como especie en peligro de extinción, constituye un delito ambiental grave. La legislación vigente contempla penas de prisión de entre seis meses y un año para los responsables, así como multas que oscilan entre los 50.000 y los 200.000 euros, cuantías que pueden elevarse hasta los 600.000 euros en los casos considerados muy graves.
La fundación ha reiterado la necesidad de reforzar la vigilancia, la investigación y la concienciación social para erradicar el uso de venenos en el campo, al tiempo que ha insistido en la importancia de la colaboración ciudadana para denunciar cualquier indicio de estas prácticas ilegales. La muerte de «Centenario», concluyen, supone no solo la pérdida de un ejemplar valioso, sino también un duro golpe para los esfuerzos de recuperación de una de las aves más emblemáticas de la fauna ibérica.