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Imagen de archivo de un aludGetty Images | William Fawcett

Invierno negro en la montaña: los aludes dejan siete muertos en un mes trágico en el Pirineo

El último caso ocurrió en el barranco de Puimestre, cerca de Benasque (Huesca), donde un esquiador fue atrapado por un alud mientras practicaba fuera de las pistas y falleció tras ser rescatado semienterrado bajo la nieve

Este invierno se está convirtiendo en uno de los más llamativos de los últimos años. El mayor volumen de nieve ha cubierto de blanco las cordilleras de la Península, generando un trágico efecto secundario.

Solamente en el último mes se ha registrado un aumento considerable de víctimas mortales por aludes en zonas de montaña, especialmente en el Pirineo. En concreto, siete personas perdieron la vida por aludes entre diciembre de 2025 y enero de 2026.

El caso más reciente ocurrió en el barranco de Puimestre, cerca de Benasque (Huesca), donde un esquiador fue atrapado por un alud mientras practicaba fuera de las pistas y falleció tras ser rescatado semienterrado bajo la nieve.

De igual manera, en la estación de esquí de Baqueira Beret (Lérida) se registró otro suceso mortal hace tres días, cuando un esquiador falleció tras ser sepultado por un alud fuera de pistas. A estos dos sucesos hay que sumar también otras tres muertes que tuvieron lugar en el entorno de Panticosa (Huesca) por una avalancha, que arrastró a varios esquiadores en un itinerario de montaña, y otros dos en Bielsa (Aragón) y en la estación de esquí de Ordino Arcalís, en el país andorrano.

Helicóptero de la Guardia Civil en Panticosa (Huesca) el pasado 29 de diciembre

En este contexto, saber cómo actuar en caso de alud o avalancha es vital. En primer lugar, los distintos expertos recomiendan llevar el equipo adecuado (sonda, DVA y pala) por si algún compañero/a quedara atrapado/a.

«Es fundamental el autosocorro. En el caso de que eso no sea posible, una vez que veamos que está empezando a pararse el flujo de la nieve en la que nosotros vamos y que podamos quedar sepultados, intentar hacer con nuestro brazo, cogiendo en la parte inferior del codo, una bolsa de aire para intentar mantenernos con aire el mayor tiempo posible», señaló a El Debate Fernando Rivero Díaz, capitán del Servicio de Montaña de la Guardia Civil (Semon).

Tal como revela el experto, otro factor clave es el propio tiempo de reacción. La supervivencia de las víctimas de avalancha que quedan totalmente sepultadas es de 15-18 minutos tras el accidente. A partir de este tiempo crítico, la supervivencia cae drásticamente, hasta un 30 % de supervivencia a los 35 minutos.

Posteriormente, una vez que las personas atrapadas no sean localizadas en un primer momento, se llevará a cabo un rescate organizado bajo la dirección de la GC: «Se utilizan diferentes estrategias de búsqueda para ir marcando las diferentes zonas en las que se van haciendo los sondeos y, con la ayuda del perro, intentar que pueda captar algún tipo de olor que pueda descubrir el cuerpo que está sepultado».

De igual manera, el experto señala que la previsión puede marcar la diferencia. Por ello, Rivero recomienda «consultar el boletín de peligro de aludes que haya en nuestra zona e intentar evitar realizar actividades cuando el peligro de aludes sea de tres o superior».

«Hay que tener en cuenta que esta es una escala que tiene cinco niveles y hay mucha gente que erróneamente piensa que el nivel intermedio, es decir, el tres, es un nivel peligroso para realizar actividad en la montaña invernal», concluye.

Finalmente, los expertos recalcan que la supervivencia de las víctimas enterradas dependerá en gran medida de la actuación de las personas que han quedado en la superficie, dado que el grupo de rescate no podrá llegar antes de los primeros minutos críticos.