Un cartel congelado por la nieve en el Puerto de Ancares en Lugo
Todo sobre la nieve: a qué temperatura empieza a caer y qué factores influyen en ello
Para que precipite de esta forma, se deben cumplir dos condiciones imprescindibles: bajas temperaturas y una humedad relativa determinada en la atmósfera
En pleno invierno, es habitual que nieve en amplias zonas de España, especialmente aquellas situadas a una altitud considerable. No obstante, en las últimas semanas hemos visto cómo caían los copos en cotas más bajas, llegando a cubrir capitales de provincia situadas a menos de 500 metros sobre el nivel del mar.
Este siempre es un acontecimiento que entusiasma a muchas personas, sobre todo a las residentes en las ciudades, no tan acostumbradas a ver nevar. Lo cierto es que supone de un fenómeno digno de contemplar, ya que se trata de cristales de hielo diminutos con temperaturas por debajo de los 0 grados centígrados. Estos cristales se forman en la atmósfera al absorber pequeñas gotitas de agua y, al chocar entre sí, se van uniendo para crear los copos de nieve. Cuando suficientes cristales se agrupan y alcanzan el peso necesario, caen al suelo arrastrados por la gravedad, y es entonces cuando decimos que está nevando.
Para que precipite en forma de nieve, se deben cumplir dos condiciones imprescindibles: bajas temperaturas y una humedad relativa determinada en la atmósfera. Si alguna de estas condiciones falla, la nieve no se produce. De hecho, hay lugares con frío extremo pero climas muy secos donde nunca nieva, como los Valles Secos de la Antártida, donde existe hielo pero no nieve.
Pero, ¿a qué temperatura concreta nieva? Existe la creencia de que solo nieva si el valor del mercurio está bajo cero, pero esto no es realmente así. La nieve puede caer mientras la temperatura del aire sea inferior a 2 °C. De hecho, en España, las nevadas más intensas suelen producirse cuando la temperatura se sitúa entre 0 °C y 2 °C. Si el aire supera los 2 °C, los copos se derriten y la precipitación llega al suelo en forma de aguanieve o lluvia en lugar de nieve.
Un excelente aislante térmico
Pero la temperatura a la que cae no es la única curiosidad de este evento meteorológico. Entre el 90 y el 95 % de un copo de nieve es aire atrapado en su estructura. Esta característica la convierte en un excelente aislante térmico. Por eso, aunque resulte sorprendente, algunos animales se cubren de nieve durante el invierno para protegerse del frío exterior. Es también la razón por la que los iglús, que se calientan únicamente con el calor corporal, pueden mantener en su interior una temperatura mucho más elevada que la del exterior.
Además, la nieve tiene una notable capacidad de adaptación a las condiciones ambientales. Por lo general, la temperatura del aire debe estar cerca del punto de congelación para que se formen los copos. Sin embargo, si la precipitación se mantiene durante el tiempo suficiente, la lluvia puede enfriar el aire a su alrededor mientras cae, favoreciendo la transición a nieve. En estas circunstancias, puede estar a hasta 6 ºC a nivel del suelo y seguir nevando.
En cuanto a su apariencia, las formas geométricas que pueden presentar estos copos de nieve, que apenas miden un centímetro, son infinitas. Pueden tener forma de prisma, placas hexagonales o incluso las estrellas que se utilizan comúnmente para dibujar un copo de nieve.
Tipos de nieve
Uno de las principales actividades que ofrece la nieve es la de esquiar, pero en las zonas de montaña no toda la nieve es igual. Su estado depende de factores como la altitud, la temperatura, la humedad, el viento o la orientación del terreno, y cada tipo influye directamente en la forma de esquiar. No ofrece la misma experiencia la nieve recién caída que la nieve húmeda o la compactada, por lo que reconocerlas ayuda a mejorar la técnica y la seguridad.
La nieve polvo es ligera y muy apreciada, aunque exige experiencia. Se trata de la nieve recién caída, ligera, fría y bastante seca que permite sentir una agradable sensación de flotación. La nieve costra presenta una capa superficial dura que puede dificultar el deslizamiento. La nieve primavera o aguanieve es más húmeda por el deshielo, ya que ha comenzado a derretirse. El llamado hielo suele ser nieve muy compactada que se ha derretido y congelado muchas veces. Por último, la nieve de cañón, más densa, permite esquiar incluso sin precipitaciones naturales.