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Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa en imágenes de CopernicusCopernicus

Lanzarote y Fuerteventura rompen sus récords de lluvia y reverdecen: así es el antes y el después

Imágenes del satélite Copernicus de enero de 2025 y el mismo período de 2026 muestran una transformación visual y ecológica

Lanzarote y Fuerteventura, las dos islas más orientales del archipiélago canario, se alzan en el Atlántico frente a la costa noroccidental de África como territorios marcados históricamente por la escasez de agua. Su clima árido y semiárido, unido a unos recursos hídricos muy limitados y a un suelo de origen volcánico y arenoso, ha condicionado durante siglos la presencia de vegetación natural, dando lugar a paisajes dominados por tonos ocres, negros y dorados.

Sin embargo, este escenario habitual ha cambiado de forma sorprendente en apenas unas semanas. Desde mediados de diciembre de 2025, Lanzarote y Fuerteventura han registrado precipitaciones excepcionalmente intensas que han superado con holgura los récords históricos conocidos. El resultado ha sido una transformación visual y ecológica sin precedentes recientes: allí donde antes predominaba la aridez, hoy se extiende una cobertura vegetal inusual que ha teñido de verde colinas, valles y conos volcánicos.

El cambio es especialmente evidente en las imágenes captadas por los satélites Sentinel-2 del programa europeo Copernicus. En una escena registrada el 16 de enero de 2025, ambos territorios muestran el aspecto característico de un paisaje seco, con suelos desnudos y vegetación escasa, claramente identificables por los tonos ocres y marrones. Apenas un año después, el 26 de enero de 2026, una nueva imagen revela una realidad radicalmente distinta: amplias zonas aparecen cubiertas por una densa vegetación como consecuencia de las lluvias persistentes acumuladas durante semanas.

Este reverdecimiento repentino no solo supone un impacto visual llamativo, sino que también tiene implicaciones relevantes desde el punto de vista ambiental y de la gestión del territorio. En islas donde el suelo suele ser frágil y la erosión representa un riesgo constante, la aparición de cobertura vegetal puede contribuir temporalmente a estabilizar los terrenos y reducir la pérdida de sedimentos. Al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre la duración de este fenómeno y su evolución cuando cesen las lluvias y regresen las condiciones climáticas habituales.

Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa en imágenes de CopernicusCopernicus

Los datos proporcionados por el programa Copernicus permiten seguir con detalle esta evolución. A través del análisis satelital, los científicos pueden monitorizar la recuperación de la vegetación, evaluar el estrés hídrico de las plantas y estimar los riesgos asociados a la erosión del suelo. Esta información resulta clave para apoyar la gestión de los recursos hídricos, la planificación agrícola y las estrategias de conservación en territorios especialmente vulnerables al cambio climático.

El episodio de lluvias extraordinarias registrado en Lanzarote y Fuerteventura pone de relieve la creciente variabilidad climática que afecta a regiones tradicionalmente secas. La imagen de unas islas cubiertas de verde, aunque llamativa y esperanzadora a corto plazo, recuerda también la necesidad de una gestión cuidadosa del agua y del territorio en un contexto de extremos cada vez más frecuentes.