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TribunaMiguel Ángel Gallardo

Las lanas minerales, un material seguro con 100 años de historia

El debate sobre cómo construimos y con qué materiales lo hacemos es necesario, pero debe apoyarse en información contrastada y en una visión de conjunto

Hablar de seguridad en la edificación no es un debate técnico reservado a expertos. Es, ante todo, una conversación sobre cómo protegemos la vida de las personas en los lugares donde viven, trabajan y comparten su día a día. Episodios como el incendio de Campanar dejaron una huella profunda y reabrieron el debate sobre cómo construimos y con qué materiales lo hacemos. Y es reflejo de la importancia que tiene la seguridad, que debe estar siempre en el centro del proceso de construcción.

En ese debate conviene separar las emociones de los hechos. El aislamiento no es solo una cuestión de confort térmico o de ahorro en la factura energética, también es una pieza clave en la seguridad frente al fuego. Las lanas minerales, entre las que se incluye la lana de roca y de vidrio, forman parte de esa solución desde hace casi un siglo. No son una novedad ni una moda, son materiales con cerca de 100 años de historia en la construcción.

Movido a veces por intereses, otras por desconocimiento, en los últimos tiempos han aparecido opiniones que cuestionan la eficacia o incluso la seguridad de este material de construcción. Sabemos que la opinión es libre, pero cuando hablamos de algo tan sensible como la protección frente a incendios o la salud de las personas, es imprescindible apoyarse en datos rigurosos, porque mirar solo los árboles no deja ver el bosque. Las lanas minerales son materiales incombustibles, utilizados en todo el mundo, sometidos a normativas europeas exigentes y avalados por organismos internacionales. Son materiales seguros para instaladores, usuarios y ocupantes de los edificios, siempre que se instalen conforme a la normativa vigente, al igual que cualquier otro producto de construcción.

Desde la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (Afelma), asumimos nuestra responsabilidad de contribuir a un debate sereno y basado en evidencia. Nuestro sector lleva décadas trabajando con estándares estrictos de seguridad y calidad. No hablamos de promesas, sino de experiencia acumulada en miles de edificios.

Además, es importante señalar que la seguridad y la sostenibilidad no son caminos distintos, sino complementarios. España cuenta con un parque edificatorio envejecido y poco eficiente. Mejorar el aislamiento es una de las medidas más eficaces para reducir el consumo energético y las emisiones, y también para aliviar el bolsillo de las familias. No en vano, las familias con menos recursos suelen tener viviendas menos eficientes, generando una brecha social según la cual los que menos tienen pagan más por la calefacción. Y ya ha habido sonados casos en diversos países donde los errores en la construcción impactan más en los sectores más desfavorecidos, como fue el caso en 2017 con el incendio de la Torre Grenfell en el Reino Unido. Un buen aislamiento con lanas minerales puede durar más de 50 años, reduciendo la demanda de calefacción y climatización durante toda la vida útil del edificio. Eso es eficiencia, pero también es una medida socialmente responsable y que fomenta una mayor igualdad.

La sostenibilidad va más allá del ahorro a lo largo de la vida útil de los edificios. También importa la circularidad de los propios materiales con los que se construyen. Nuestro sector ha avanzado con decisión en este ámbito, incorporando un alto porcentaje de materiales reciclados en sus procesos productivos. La sostenibilidad, en nuestro caso, no es un eslogan, es una evolución industrial coherente con los objetivos europeos de descarbonización y con la necesidad de reforzar nuestra seguridad energética.

Como vimos recientemente en el Salón Internacional de la Seguridad (Sicur), el sector de la seguridad vuelve a poner el foco en la prevención y la protección. En el ámbito de la edificación, esto implica reforzar la cultura de la seguridad desde el diseño, apostar por soluciones constructivas que no solo cumplan la normativa, sino que la superen, y revisar de manera continua los estándares técnicos a partir de experiencias del pasado.

Desde Afelma defendemos precisamente eso: decisiones basadas en evidencia, regulación alineada con los mayores niveles de exigencia europea y una visión integral que conecte seguridad, eficiencia energética y responsabilidad social. Porque construir mejor no es solo una cuestión técnica, es una cuestión de compromiso con las personas.

El debate sobre cómo construimos y con qué materiales lo hacemos es necesario. Pero debe apoyarse en información contrastada y en una visión de conjunto. Las lanas minerales han demostrado, a lo largo de un siglo, que pueden contribuir a edificios más seguros, más eficientes y más sostenibles. En un momento en el que la sociedad exige responsabilidad y transparencia, esa combinación no es una mera tendencia, es simplemente sentido común.

  • Miguel Ángel Gallardo es presidente de la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (Afelma)