El inventor camerunés Didier Dinamou
El invento de un joven ingeniero que podría sustituir el aire acondicionado y que no necesita electricidad
Acerca los sistemas de refrigeración a zonas deprimidas en las que las temperaturas son muy altas, pero el acceso a la corriente es limitado
Para poder sobrevivir a los largos veranos en casi toda la Península, es más que necesario en todos los hogares contar con sistemas de ventilación o refrigeración. Sin embargo, no todas las poblaciones pueden permitirse este tipo de tecnología. En países con menos posibilidades, especialmente las más rurales de África, donde el calor puede llegar a ser insoportable, son necesarias alternativas para mitigarlo.
Por ello, Didier Dinamou, un joven ingeniero camerunés presentó hace unos meses su invención, un sistema de refrigeración solar por aire basado en terracota que funciona sin electricidad ni gases refrigerantes. Con ello pretende revolucionar la manera en la que se enfrían los hogares en aquellos lugares donde no se pueden permitir un aparato de aire acondicionado o donde directamente el acceso a la electricidad es limitado.
El proyecto de Dinamou nació como parte de su trabajo de fin de estudios en la École Nationale Supérieure Polytechnique de Maroua, donde obtuvo una sobresaliente calificación de 18,5 sobre 20.
Está fabricado mayormente de tierra cocida, un material abundante en el medio, natural y económico, y se basa en los principios de la refrigeración adiabática, un proceso que enfría el aire mediante la evaporación del agua, combinado con la capacidad de la terracota para conservar temperaturas más frescas.
En concreto, el aire caliente atraviesa una superficie húmeda de tierra cocida, donde la evaporación del agua absorbe parte del calor del ambiente. De este modo, la temperatura del aire desciende sin necesidad de utilizar compresores ni gases refrigerantes, que suelen resultar más contaminantes y costosos.
De esta manera, se pueden enfriar habitaciones de manera rápida sin necesidad de utilizar la electricidad, lo que acerca los sistemas de refrigeración a zonas deprimidas o incluso abre la puerta a su uso en casas u oficinas que quieran reducir su consumo eléctrico.
Este tipo de tecnología resulta especialmente eficaz en climas cálidos y secos, donde la diferencia entre la temperatura del aire y el nivel de humedad favorece un proceso de refrigeración más eficiente.
Aunque se diseñó específicamente para responder a las condiciones extremas del Sahel, este sistema tiene potencial para aplicarse en cualquier región donde el calor y la falta de acceso a la electricidad supongan una limitación. Puede convertirse en una solución adecuada para refugios climáticos, viviendas rurales, campamentos humanitarios, zonas afectadas por desastres naturales o incluso proyectos de arquitectura bioclimática. Su bajo coste y su sencillo mantenimiento lo hacen accesible para comunidades vulnerables, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida sin incrementar la huella ecológica.
Reconocimiento internacional
El éxito de esta innovación en el concurso EDF Pulse Africa 2024 pone de relieve su relevancia y su viabilidad. Frente a otras cinco finalistas procedentes de distintos países africanos, el climatizador de tierra cocida logró destacar no solo por su eficiencia técnica, sino también por su marcado enfoque social y ambiental.
Aunque el precio definitivo del dispositivo todavía no se ha anunciado, los creadores del proyecto pretenden mantenerlo lo más asequible posible para facilitar su acceso al mayor número de personas, contribuyendo así a democratizar el acceso a sistemas de refrigeración sostenibles.
En un contexto en el que la refrigeración representa cerca del 10 % del consumo mundial de electricidad, apostar por alternativas como este climatizador solar de tierra cocida no es únicamente una propuesta innovadora, sino también una necesidad cada vez más urgente para avanzar hacia un modelo energético más equitativo y respetuoso con el planeta.