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Vista del fuego en Ezcabarte, Navarra

Vista del fuego en Ezcabarte, NavarraEuropa Press

Sanidad advierte sobre los efectos del humo de incendios forestales y aconseja protegerse con mascarillas FFP2 o N95

El documento explica que las partículas finas PM2,5 procedentes de estos episodios pueden resultar más tóxicas que las emitidas por otras fuentes de contaminación, como el tráfico rodado

El Ministerio de Sanidad ha difundido este sábado una guía de recomendaciones sanitarias ante incendios forestales, un documento en el que alerta de los efectos que puede tener el humo sobre la salud y en el que aconseja utilizar mascarillas FFP2 o N95 cuando exista exposición. La cartera sanitaria precisa, además, que las mascarillas quirúrgicas, los pañuelos y las bufandas no ofrecen una protección adecuada frente a este tipo de contaminación.

El texto, titulado Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026, constituye el primer marco específico de prevención y actuación frente a esta amenaza promovido por Sanidad. El departamento ha subrayado en un comunicado que el riesgo asociado a los incendios forestales se está incrementando como consecuencia del cambio climático, lo que hace necesario contar con pautas claras para reducir los daños sobre la población.

Uno de los ejes principales de la guía es el impacto del humo generado por los incendios en el organismo. En línea con un estudio europeo, el documento explica que las partículas finas PM2,5 procedentes de estos episodios pueden resultar más tóxicas que las emitidas por otras fuentes de contaminación, como el tráfico rodado. Esa mayor peligrosidad se relaciona con su composición química y con su elevado potencial oxidativo.

Sanidad señala que incluso pequeños aumentos en la concentración de estas partículas se asocian con un incremento del 0,7 % en la mortalidad general. En el caso de las enfermedades respiratorias, ese aumento alcanza el 1,3 %. A los efectos ya conocidos sobre los sistemas respiratorio y cardiovascular se suma la posible influencia del humo sobre el sistema nervioso. La guía recoge que se estudia su papel como factor que podría incidir en la salud neurológica a lo largo del tiempo, así como en la concentración y la atención de personas adultas de forma puntual.

El documento también advierte de la especial gravedad que supone la combinación de humo y temperaturas extremas. Esta circunstancia eleva el riesgo de erupciones cutáneas provocadas por el calor, síncopes derivados de la deshidratación y golpes de calor. En este último caso, Sanidad recuerda que se trata de una urgencia médica grave, caracterizada por una temperatura corporal superior a 40 ºC, alteraciones neurológicas y un riesgo elevado de daño multiorgánico.

La guía dedica asimismo un apartado a la salud materno-infantil. En este ámbito, destaca la evidencia existente sobre el aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer en mujeres gestantes expuestas al humo de incendios forestales. Se trata de un aspecto especialmente sensible, ya que la exposición a contaminantes durante el embarazo puede tener consecuencias relevantes tanto para la madre como para el recién nacido.

Otro de los puntos abordados por Sanidad es la posible afectación del agua potable. El Ministerio advierte de que los suministros hídricos pueden verse alterados por sustancias químicas o metales procedentes del contacto de cenizas y sedimentos con el agua, por lo que recomienda mantener una vigilancia específica. En este sentido, pide prestar una atención especial a los lactantes, ya que un incremento puntual de determinados componentes, como los nitratos, exige seguimiento para proteger su bienestar y evitar alteraciones en el transporte normal de oxígeno en el organismo.

El texto también contempla el impacto emocional de los incendios. Sanidad explica que estos episodios pueden provocar reacciones naturales de tristeza, ansiedad o sentimientos de pérdida por la transformación del entorno y del paisaje. En el caso de la población infantil, recomienda ofrecer acompañamiento si se observan cambios en la conducta o en el rendimiento escolar, facilitar recursos para procesar la experiencia de manera saludable y buscar apoyo profesional cuando el malestar se prolongue.

En cuanto a las pautas de actuación durante un incendio, la guía, coordinada por la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, aconseja protegerse en espacios interiores cerrando puertas y ventanas. También recomienda evitar actividades que empeoren la calidad del aire dentro de la vivienda, como fumar o utilizar aspiradoras, y limpiar las cenizas con paños húmedos en lugar de barrer, para impedir que las partículas vuelvan a quedar suspendidas.

El documento incluye indicaciones básicas de primeros auxilios ante quemaduras. En los casos leves, aconseja aplicar agua fría corriente durante un periodo de entre 20 y 30 minutos. Si las quemaduras son graves, recomienda no retirar la ropa adherida a la piel y cubrir la zona afectada con paños limpios y secos. Sanidad insiste en que no deben aplicarse hielo, aceites, pomadas caseras ni pasta de dientes sobre las lesiones.

Una vez extinguido el incendio, la guía desaconseja ventilar viviendas o espacios cerrados hasta que lo indiquen las autoridades competentes. También pide extremar la prudencia con alimentos y envases que hayan estado expuestos al humo o a las cenizas. En el caso de alimentos no envasados que hayan tenido contacto directo con estos elementos, recomienda no consumirlos. Para productos sellados, como latas o frascos, aconseja limpiar bien el exterior del envase con agua potable o segura antes de abrirlo.

Por último, Sanidad subraya la importancia de consultar de forma habitual el Índice de Calidad del Aire y las páginas específicas de las comunidades autónomas. Esta información permite tomar decisiones más seguras sobre la ventilación del hogar, la realización de actividad física o la conveniencia de permanecer en interiores mientras persistan los efectos del humo.

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