Playa de La Concha en San Sebastián
Adiós a fumar y utilizar altavoces en todas las playas de San Sebastián bajo multas de hasta 750 euros
La modificación de la ordenanza ha contado con un amplio respaldo institucional: fue aprobada por unanimidad en el Pleno municipal
El Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián ha aprobado de forma definitiva la modificación de la Ordenanza de Playas, que entrará en vigor este viernes tras su publicación en el Boletín Oficial de Guipúzcoa. La nueva normativa busca reforzar la protección de los arenales y mejorar la convivencia en uno de los espacios públicos más representativos de la ciudad.
Entre las principales novedades figura la prohibición de fumar y de utilizar aparatos de sonido sin auriculares en las playas de La Concha, Ondarreta, Zurriola y la isla de Santa Clara. El Consistorio justifica esta medida por la creciente preocupación por la contaminación provocada por las colillas y por las numerosas quejas vecinales relacionadas con el ruido.
El concejal de Mantenimiento Urbano, Íñigo García, ha asegurado que esta ordenanza supone «un paso más en la protección, el cuidado y la convivencia en nuestros espacios públicos». Según ha señalado, el objetivo es avanzar hacia unas playas «más saludables, sostenibles y respetuosas», recuperando su carácter como espacios destinados al disfrute del mar, el descanso y la naturaleza.
La prohibición de fumar pretende reducir uno de los principales focos de contaminación de los arenales. Un estudio elaborado por el Ayuntamiento en colaboración con AZTI, titulado Análisis de la abundancia y distribución de los plásticos en la bahía de La Concha, revela que las colillas representan el 38 % de la macrobasura recogida en La Concha y el 50 % en Ondarreta, lo que las convierte en el residuo más abundante en las playas donostiarras.
Por otro lado, la limitación del uso de dispositivos de sonido sin auriculares busca favorecer un entorno más tranquilo y garantizar una convivencia respetuosa entre todas las personas usuarias de las playas.
La modificación de la ordenanza ha contado con un amplio respaldo institucional. Fue aprobada por unanimidad en el Pleno municipal y, durante el periodo de información pública, no recibió alegaciones por parte de la ciudadanía.
Para García, este consenso refleja «una voluntad compartida de seguir mejorando nuestras playas y preservarlas como espacios de convivencia». En este sentido, ha subrayado que «cuidar nuestras playas es cuidar Donostia y proteger uno de nuestros mayores patrimonios colectivos».
El Ayuntamiento ha apelado a la responsabilidad tanto de la ciudadanía como de quienes visitan la ciudad para cumplir las nuevas normas y contribuir a la conservación de los arenales.
El incumplimiento de estas prohibiciones podrá acarrear sanciones de entre 100 y 750 euros, tal y como establece la normativa municipal.