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Edificio de Benidorm con toldos verdesFacebook

Toldos verdes: el error común en balcones que puede convertir la ventana en un «radiador»

La lona alcanza temperaturas muy elevadas y termina irradiando calor hacia el interior en lugar de impedir que entre

Los toldos verdes forman parte del paisaje urbano español desde hace décadas. Basta con mirar cualquier calle para encontrar balcones y terrazas cubiertos por estas lonas, convertidas en un símbolo del verano y en una solución aparentemente eficaz para proteger las viviendas del sol. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que este tipo de toldo podría no ser tan eficiente como se cree e, incluso, favorecer que el calor se acumule en el interior de la vivienda.

Su popularidad se remonta a los años 60, durante el auge de la construcción residencial en España. Con el aumento de las viviendas y la necesidad de reducir la incidencia directa del sol, comenzaron a instalarse toldos de distintos colores, principalmente verdes, azules y naranjas. Con el tiempo, el verde terminó imponiéndose por ofrecer una estética más discreta y agradable, además de convertirse en la opción elegida por numerosas comunidades de propietarios para mantener una imagen uniforme en las fachadas.

Sin embargo, el arquitecto técnico Jordi Martí cuestiona la eficacia de este modelo tradicional. En uno de sus vídeos más difundidos en redes sociales asegura que «si tienes un toldo como este, debes saber que no funciona bien». Aunque reconoce que cualquier toldo resulta mejor que no disponer de ninguna protección solar, sostiene que las lonas oscuras y opacas presentan un importante inconveniente.

Según explica, este tipo de tejidos absorbe gran parte de la radiación solar. Como consecuencia, la lona alcanza temperaturas muy elevadas y termina comportándose «como un radiador frente a la ventana», irradiando calor hacia el interior en lugar de impedir que entre. Es decir, proporciona sombra, pero al mismo tiempo genera un foco de calor que reduce parte de su eficacia.

La explicación se basa en investigaciones como la tesis doctoral del arquitecto Hubertus Pöppinghaus, que analizó mediante cámaras termográficas el comportamiento térmico de distintos materiales expuestos al sol. Sus conclusiones apuntan a que los toldos podrían mejorar notablemente su rendimiento si incorporaran una superficie exterior reflectante.

Propuestas para mejorar los toldos

En lugar de absorber la radiación, una cara externa capaz de reflejar los rayos solares evitaría que la lona alcanzara temperaturas tan elevadas. Sí, además, la cara interior fuera absorbente, se conseguiría mantener una zona de sombra mucho más fresca y reducir el calentamiento de la fachada y de las ventanas.

Este diseño permitiría disminuir la temperatura del interior de la vivienda y, en consecuencia, reducir el uso del aire acondicionado, con el consiguiente ahorro energético y económico durante los meses más calurosos.

Pero la eficacia de un toldo no depende únicamente del color o del tejido. La orientación de la vivienda también desempeña un papel decisivo. Las fachadas orientadas al sur y, especialmente, al oeste reciben una mayor cantidad de radiación solar durante las horas de más calor, por lo que requieren sistemas de protección más eficientes.

También influyen otros factores, como el tamaño del toldo, la distancia respecto a la ventana o el tipo de acristalamiento. Una instalación correctamente dimensionada puede bloquear la radiación antes de que alcance el cristal, evitando el efecto invernadero que se produce cuando el sol atraviesa la ventana.

Por ello, los expertos recomiendan no elegir un toldo únicamente por razones estéticas. Optar por materiales técnicos con capacidad reflectante y adaptar la instalación a la orientación de la vivienda puede marcar una diferencia importante en el confort térmico del hogar y ayudar a mantener una temperatura más agradable sin depender tanto de los sistemas de climatización.