Temperatura de los mares
Preocupación por sobrecalentamiento del Mediterráneo, que se sitúa ya por encima de 30 grados
Esto puede tener consecuencias durante el otoño, ya que un mar más cálido aporta más calor y humedad a la atmósfera y puede favorecer la intensificación de tormentas y episodios de lluvias torrenciales
El Mediterráneo afronta este verano un episodio de calor marino excepcional, con temperaturas que se mantienen de forma continuada cerca de los 30 grados y numerosos récords registrados en diferentes puntos del litoral. La situación preocupa especialmente a los expertos por la duración del episodio y por el hecho de que no se trate únicamente de picos puntuales, sino de valores elevados que persisten durante semanas.
En la Comunidad Valenciana, el aumento de las temperaturas atmosféricas está contribuyendo a sobrecalentar todavía más unas aguas que ya se encuentran en niveles extraordinarios. El responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, el catedrático Jorge Olcina, ha advertido de que el Mediterráneo está «a punto de alcanzar los 30 grados de forma continuada en el Golfo de Valencia». El experto se ha referido así al episodio de calor previsto por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que ha activado el aviso rojo este miércoles en el litoral de Valencia y el norte de Alicante, con máximas de hasta 44 grados.
Olcina considera que este episodio será probablemente «el último coletazo muy cálido» de los próximos días en la Comunidad Valenciana. A partir del jueves se espera una progresiva descompresión térmica y unas temperaturas más habituales para estas fechas.
Pero el problema se extiende por buena parte del Mediterráneo occidental. Baleares está registrando un episodio sin precedentes para un mes de agosto, según explica Mélanie Juza, investigadora del Sistema de Predicción y Observación Costero de Baleares (Icts-Socib). Durante los últimos diez días, la temperatura media regional del mar ha alcanzado los 29,5 grados, 3,7 grados por encima de lo normal. El 15 de agosto se registró además un récord absoluto de 29,7 grados.
«Todo el Mediterráneo Occidental se ve afectado este agosto por temperaturas muy cálidas», señala Juza, con anomalías regionales superiores a 3 grados respecto al periodo de referencia 1982-2015.
Las boyas también reflejan la excepcionalidad del episodio. La de Dragonera alcanzó 33 grados el 5 de agosto, su récord absoluto, y desde entonces ha registrado alrededor de 30 grados prácticamente cada día. En Mahón se alcanzaron 32,3 grados, mientras que la Bahía de Palma llegó a 31 grados y la costa de Pollensa, a 32,1.
Una ola de calor marina prolongada
La investigadora explica que Baleares soporta desde mediados de junio una ola de calor marina muy prolongada, cuya intensidad se ha agravado durante los últimos días. El hecho de que 2026 sea ya el quinto verano consecutivo con temperaturas marinas excepcionalmente elevadas plantea, a su juicio, un escenario inédito: olas de calor más intensas, largas y recurrentes que generan un estrés térmico acumulado cuyos efectos a largo plazo todavía no se conocen por completo.
Las consecuencias afectan directamente a los ecosistemas. Las temperaturas extremas pueden provocar el declive de las praderas marinas, mortalidad de organismos, alteraciones en el crecimiento y reproducción de especies y cambios en su distribución y abundancia. La posidonia oceánica, por ejemplo, comienza a verse afectada cuando el agua supera los 28 grados.
El calentamiento del Mediterráneo también puede tener consecuencias durante el otoño. Un mar más cálido aporta más calor y humedad a la atmósfera y puede favorecer la intensificación de tormentas y episodios de lluvias torrenciales. Además, la expansión térmica del agua contribuye a elevar el nivel del mar, con implicaciones para los ecosistemas, las infraestructuras y las poblaciones costeras.
Ante este escenario, Juza subraya la necesidad de seguir monitorizando el océano para comprender cómo está evolucionando. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la protección de los ecosistemas marinos son, según la comunidad científica, claves para limitar los efectos de un calentamiento que está dejando este verano temperaturas extraordinarias en uno de los mares más cálidos y sensibles del planeta.