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Sismicidad de la Península Ibérica y zonas próximasIGN

Las zonas de España que tienen más riesgo de sufrir un terremoto: Granada y Málaga, en cabeza

Los expertos desconocen aún si los múltiples seísmos en la capital de la Alhambra son réplicas del principal, registrado el sábado, o están asociados a una falla adyacente que se ha recargado

Granada volvió a temblar este martes hasta en siete ocasiones después del terremoto de 4,8 sentido el pasado sábado. Con epicentro en la misma zona –la de Alhendín, en el área metropolitana de la capital–, tres de ellos tuvieron una magnitud superior a 4 y sin apenas profundidad, lo que provocó que buena parte de la provincia lo sintiera con intensidad.

Esto abre una serie de seísmos en el sureste peninsular que puede llegar a durar semanas o meses. Los expertos no saben aún si los últimos terremotos de Granada son réplicas del seísmo principal, registrado en la madrugada del viernes al sábado, o están asociados a una falla adyacente que se ha recargado. En declaraciones a Efe, Mercedes Feriche ha indicado que será al final de la serie sísmica cuando los científicos diluciden si los temblores están asociados a una sola falla o a varias. En cualquier caso, Manuel Regueiro, expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), ha explicado que estos terremotos «llevan ocurriendo cientos de miles de años» y «tampoco son para asustar mucho».

Daños tras la serie de terremotos este martes en Granada que han dejado tres heridos levesEFE

Lo cierto es que esta zona de España es un punto caliente en lo que a terremotos se refiere. Esto se debe a que la Península Ibérica se encuentra en el borde suroeste de la placa Euroasiática, en contacto con la placa Africana. Esta interacción tectónica es la causa de la actividad sísmica en el entorno mediterráneo, donde se han producido grandes terremotos en países como Argelia, Grecia y Turquía. En el extremo occidental de esta confluencia se encuentra la fractura Azores-Gibraltar-Túnez, que también afecta al sur de España.

Una de las zonas con mayor riesgo sísmico del país es la región de las Cordilleras Béticas, situada en el sureste peninsular. Esta área abarca parte de Andalucía, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, incluyendo las provincias de Alicante, Almería, Cádiz, Granada, Málaga y Murcia. Melilla, por su parte, también se encuentra en una zona con alta actividad sísmica.

Según el IGN, el 90 % de los terremotos en las Cordilleras Béticas son imperceptibles para la población, pero representan señales de advertencia para los sismólogos sobre la posibilidad de seísmos mayores. La vicepresidenta del Colegio Oficial de Geólogos, Nieves Sánchez, advierte que Málaga y Granada son actualmente las áreas de mayor riesgo sísmico en España y no descarta que un gran terremoto pueda ocurrir en cualquier momento.

Los Pirineos constituyen la segunda región más activa sísmicamente en España. En esta zona montañosa confluyen la placa Ibérica y la Euroasiática, generando movimientos sísmicos frecuentes, aunque generalmente de menor magnitud. Otra zona con actividad sísmica es Galicia, caracterizada por la presencia de múltiples fallas. Sin embargo, los expertos coinciden en que el riesgo de terremotos destructivos en esta región es bajo.

La prevención, de suma importancia

Sánchez puso el foco en la prevención y cuestionó que, en determinadas ocasiones, el conocimiento geológico no se tenga suficientemente en cuenta a la hora de tomar decisiones urbanísticas. Recordó que las zonas afectadas por estos seísmos se encuentran en áreas de interacción entre placas tectónicas, donde la actividad sísmica forma parte de la dinámica natural del territorio.

Ante estos fenómenos, defendió la necesidad de desarrollar políticas de prevención eficaces, basadas tanto en una adecuada planificación urbanística como en la construcción de edificios capaces de resistir los movimientos del terreno. «Es fundamental construir bien y planificar con conocimiento del riesgo sísmico, para evitar que, en caso de una catástrofe, todo se venga abajo», señaló.

El experto recordó además que, aunque los grandes terremotos son menos frecuentes en la Península que en otras zonas del planeta, el riesgo no desaparece y la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios de gran magnitud sigue existiendo. El último gran terremoto con efectos devastadores en esta área fue el de Lisboa de 1755. «Aquí las placas acumulan una tensión más baja y necesitan más tiempo para liberar esa energía», explicó.

En la misma línea, Resurrección Antón, sismóloga de la Red Sísmica Nacional, señaló que todos los edificios deben cumplir las exigencias establecidas en la Norma de Construcción Sismorresistente. No obstante, advirtió de que la aplicación de esta normativa no permite garantizar que las construcciones levantadas antes de su entrada en vigor presenten el mismo nivel de seguridad estructural.