A inicios de siglo, este felino endémico de la Península Ibérica estaba catalogado como el más amenazado del mundo, con solamente unas decenas de ejemplares. La pérdida de hábitat o la caza fueron los motivos que redujeron su población. Afortunadamente, en los últimos años se han puesto en marcha proyectos de cría en cautividad y reintroducción de esta especie, lo que ha llevado a un milagroso aumento. Actualmente, según los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), la población total de linces ibéricos en España alcanzó los 2.269 ejemplares.