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El tornado de Francia levantó vehículos y destruyó tejadosAFP

Meteorología

¿Se puede producir un tornado en España?

Tras producirse este fenómeno en la vecina Francia, muchos se preguntan si nuestro país podría experimentarlos: los meteorólogos responden

Este lunes, un tornado ha arrasado la localidad francesa de Pomas, en el departamento francés de Aude, y ha dejado 41 heridos y cerca de 300 viviendas dañadas. El fenómeno meteorológico golpeó con especial fuerza esta localidad de unos 1.000 habitantes, donde algunas casas han perdido completamente sus tejados. Más de 120 efectivos de los servicios de emergencia han sido movilizados para atender los daños y ayudar a los vecinos.

Lo cierto es que las imágenes que circulan en redes sociales son impactantes: rachas de viento muy fuertes que se llevan mobiliario, tejados y vehículos por los aires. Entre los heridos se encuentra una mujer embarazada que quedó atrapada después de que su vivienda se derrumbara parcialmente sobre ella, según relató su marido a AFP.

Este tipo de fenómenos meteorológicos no suele ser tan habitual en Europa, y estamos más acostumbrados a verlos en zonas de Estados Unidos. Pero ahora que se ha producido uno en la vecina Francia surge la pregunta: ¿puede haber un tornado de esas características en España?

Situaciones de alta inestabilidad

La respuesta rápida es que sí. Se pueden dar las circunstancias para que se desarrolle algo parecido en nuestro país, aunque no suele ser algo común. Mario Picazo, meteorólogo de Eltiempo.es, recuerda que su formación es posible bajo ciertas condiciones meteorológicas específicas.

Los tornados generalmente se forman en situaciones de alta inestabilidad atmosférica, donde hay una combinación de aire cálido y húmedo en la superficie y aire frío en las alturas. Este contraste puede generar fuertes corrientes ascendentes que, junto con la presencia de vientos cambiantes en dirección y velocidad (cizalladura), pueden dar lugar a la formación de tornados.

Tornado azotando Pomas, en el suroeste de FranciaAFP

Los tornados no se forman por igual en toda España ni durante todo el año. Según un estudio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) sobre la aparición de estos fenómenos en la Península y Baleares, existen tres grandes periodos en los que cambian tanto las zonas más propensas como las condiciones atmosféricas que favorecen su desarrollo.

Durante la primavera y el verano, los tornados encuentran un escenario especialmente favorable en el interior peninsular. Son las estaciones con una mayor actividad convectiva, es decir, aquellas en las que se producen más tormentas. Esta mayor frecuencia de fenómenos tormentosos incrementa las posibilidades de que se desarrollen las condiciones necesarias para la formación de tornados, especialmente en las zonas del interior de la Península.

Con la llegada del otoño, el foco se desplaza hacia el litoral mediterráneo. En esta época del año, la convección que se desarrolla sobre el Mediterráneo suele estar relacionada con la presencia de depresiones aisladas en niveles altos, capaces de generar ambientes con una moderada cizalladura vertical del viento. A esta situación se suma otro factor determinante: la elevada temperatura de la superficie del mar. El calor acumulado durante los meses de verano aporta una importante fuente de inestabilidad y favorece el desarrollo de tormentas capaces de generar tornados.

Durante el invierno, en cambio, las zonas con mayor predisposición se localizan principalmente en la vertiente atlántica y en el valle del Guadalquivir. El patrón atmosférico cambia con respecto a los meses cálidos y los episodios de inestabilidad asociados a las borrascas y a la entrada de masas de aire pueden crear las condiciones necesarias para que se produzcan estos fenómenos.

De este modo, el estudio de Aemet muestra que el riesgo de tornado no desaparece durante ninguna estación, aunque sí cambia notablemente su distribución geográfica. Mientras que en primavera y verano el interior peninsular concentra buena parte de los episodios, en otoño adquiere especial protagonismo el Mediterráneo y durante el invierno las zonas atlánticas y el valle del Guadalquivir.