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Volcanes Parinacota y Pomerape, en Chile

Volcanes Parinacota y Pomerape, en ChileFrances J. Cooper

Una gigantesca erupción en Chile creó una «Pompeya» de los Andes hace 21,9 millones de años

El estudio, publicado en Science Advances, concluye que las montañas crecieron de manera lenta y constante durante decenas de millones de años

Una gigantesca erupción volcánica ocurrida hace 21,9 millones de años en el norte de Chile permitió conservar bajo sus depósitos un antiguo paisaje de los Andes y aportar nuevas pistas sobre el ritmo al que se formó esta cordillera. El estudio, publicado en Science Advances, concluye que las montañas crecieron de manera lenta y constante durante decenas de millones de años.

Los investigadores analizaron la enorme extensión de roca volcánica procedente de la caldera de Lauca. El material expulsado, denominado ignimbrita, cubrió una superficie seis veces mayor que Santiago de Chile y alcanzó en algunos lugares hasta un kilómetro de profundidad.

Para reconstruir el terreno previo a la erupción, el equipo simuló cientos de posibles paisajes mediante modelos sobre la forma en que los ríos modifican las cordilleras. Los resultados indicaron que únicamente paisajes de relieve relativamente bajo, con pendientes suaves, podrían haber quedado sepultados bajo semejante acumulación de material volcánico.

A partir de esos datos, los científicos calcularon que esta parte de los Andes se elevaba a un ritmo máximo de 0,26 kilómetros por cada millón de años, equivalente a unos 2,5 centímetros cada siglo. Un levantamiento más rápido habría producido pendientes demasiado pronunciadas para quedar enterradas de la manera observada.

Ruinas de Pompeya con el volcán Vesubio al fondo

Ruinas de Pompeya con el volcán Vesubio al fondoGetty Images/Darryl Brooks

El autor principal, Byron Adams, de la University College London (UCL), explicó: «Este paisaje quedó sepultado por una gigantesca erupción volcánica, algo parecido a Pompeya, pero a una escala mucho mayor. En lugar de cubrir una ciudad, mezclas calientes de ceniza volcánica, fragmentos de roca y gases arrasaron todo el paisaje, engullendo el terreno que se encontraba debajo».

También destacó el valor de este fenómeno para estudiar el pasado geológico: «Pompeya demuestra cómo las erupciones volcánicas pueden congelar un momento de la historia humana. Este estudio muestra que erupciones mucho mayores también pueden congelar momentos de la historia de la Tierra, sepultando paisajes enteros bajo depósitos volcánicos y preservando pistas sobre cómo se formaban las montañas antes de la erupción.»

Según Adams, el método permite deducir la forma del paisaje oculto sin necesidad de excavarlo y ofrece una alternativa a los sistemas basados en «relojes» químicos de las rocas.

Los resultados coinciden además con investigaciones previas sobre minerales que registraron cambios de temperatura durante los últimos 50 millones de años. Para la coautora Frances Cooper, reconstruir la evolución de los Andes resulta fundamental por la influencia de esta cordillera sobre el clima regional y global. El mismo procedimiento podría aplicarse a otros depósitos volcánicos para reconstruir paisajes sepultados durante millones de años.

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