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Una mujer recicla un envase en una máquina SDDR

Una mujer recicla un envase en una máquina SDDRGetty Images

Se retrasa la nueva forma de reciclar en España: «Nos faltan garantías para implantar el sistema»

Antonio Romero, secretario general de la Asociación SDDR para España, comenta a El Debate que el sistema de devolución de envases no comenzará en noviembre, como estaba previsto, y miran ya a 2029

El modelo de recogida de envases basado principalmente en el contenedor amarillo está lejos de alcanzar los objetivos fijados por la normativa. Así lo reveló un informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) en 2024, según el cual apenas el 41,3 % de los envases de plástico se separan correctamente para su posterior tratamiento.

La cifra queda muy por debajo del 70 % establecido por la Ley de Residuos como objetivo para 2023. El incumplimiento activó uno de los mecanismos contemplados en la propia normativa: la implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) destinado a aumentar la recogida separada y mejorar la recuperación de estos residuos, que debería estar vigente en dos años, es decir, en noviembre de 2026.

Como esa fecha está a la vuelta de la esquina y no hay visos de la implantación del nuevo modelo, El Debate ha hablado con Antonio Romero, secretario general de la Asociación SDDR para España, que ha explicado cuál es la situación actual y qué plazos se manejan para que se ponga en marcha el modelo que cobra un suplemento al ciudadano cuando compra envases y se los devuelve cuando los reciclan.

Romero considera prácticamente imposible que el sistema pueda comenzar a operar este mes de noviembre debido, principalmente, a la falta de autorizaciones necesarias para ponerlo en funcionamiento.

Para que pueda comenzar a funcionar es necesario autorizar a una entidad de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) que se encargue de su gestión. Varias entidades han mostrado su disposición a asumir esta tarea, pero todavía no existe una autorización definitiva, una situación que, según Romero, genera incertidumbre para las empresas que deben realizar las inversiones necesarias para un proyecto de estas dimensiones.

La posibilidad de que finalmente haya más de un operador también añade complejidad al proceso. En ese escenario, serían las administraciones las encargadas de establecer las reglas de funcionamiento y coordinación entre los distintos operadores. Desde la Asociación SDDR para España consideran que el sistema debería nacer con un modelo sencillo y con unas reglas claras que permitan garantizar su funcionamiento.

Un cambio que afectará al consumidor

El objetivo es que el sistema pueda estar plenamente operativo en los próximos meses y, en todo caso, preparado para cumplir los objetivos europeos de recogida en 2029. El SDDR supondrá además un cambio en los hábitos de los consumidores. El régimen establece un depósito que deberá abonarse al adquirir determinados envases y que será recuperado cuando estos sean devueltos. La cantidad deberá ser, como mínimo, de diez céntimos por envase, de acuerdo con la normativa española.

El consumidor tendrá que asumir inicialmente ese importe y posteriormente recuperarlo mediante la devolución del envase. Romero advierte de que el cambio puede generar cierta resistencia durante las primeras fases, por lo que considera fundamental acompañar la implantación con una intensa campaña de información y pedagogía.

El modelo se apoyará en tres elementos fundamentales: un depósito suficientemente atractivo para incentivar la devolución, una adecuada comunicación a los ciudadanos y una red de puntos de retorno suficientemente amplia y accesible. Según los datos que maneja la asociación, los sistemas de depósito implantados en otros países europeos alcanzan tasas de recogida cercanas al 88 %.

La llegada del SDDR no supondrá, además, la desaparición del contenedor amarillo. Este seguirá siendo necesario para otros residuos de envases, como las latas de conservas o los envases de productos de higiene, que no estarán incluidos en el SDDR.

Uno de los principales retos será garantizar que el modelo funcione también fuera de las grandes ciudades. La elevada ruralidad de algunas zonas de España obliga a diseñar una red de devolución que permita acceder al sistema a los ciudadanos independientemente de dónde residan. A ello se suma el turismo, que plantea el desafío de explicar el funcionamiento del modelo a personas que no están familiarizadas con él.

La hostelería y la restauración constituyen otro de los grandes retos. El denominado canal Horeca concentra un volumen importante de envases de bebidas y requerirá soluciones específicas para facilitar su recogida y devolución.

Portugal, un referente

España no será el único país que avance hacia este modelo. Portugal lo ha implantado recientemente y constituye uno de los principales referentes para el diseño español. Desde la Asociación SDDR para España consideran que la experiencia portuguesa puede servir para identificar las mejores prácticas, aunque advierten de que cada país presenta unas condiciones socioeconómicas diferentes.

Otros países europeos también preparan modelos similares, entre ellos Reino Unido, Grecia y República Checa, mientras Francia ha retrasado su implantación. La tendencia responde a un principio cada vez más extendido en la gestión de residuos: trasladar una mayor responsabilidad a los productores bajo la premisa de que quien contamina debe asumir los costes asociados.

El sistema también podría favorecer una mayor armonización entre países vecinos. La existencia de depósitos similares en distintos Estados permitiría reducir problemas derivados del movimiento transfronterizo de envases, algo que ya sucede en diferentes zonas de Europa.

La Asociación SDDR para España se constituyó hace aproximadamente un año con el objetivo de convertirse en un espacio de representación del sector y contribuir al diseño del proyecto. La organización reúne a empresas y otros actores relacionados con la gestión de residuos y ha creado distintos grupos de trabajo en los que participan alrededor de 600 personas.

El objetivo es definir un modelo que permita alcanzar los objetivos europeos de recogida para 2029. Para ello, el sector considera imprescindible despejar cuanto antes las incertidumbres regulatorias y establecer las condiciones que permitan comenzar a construir la infraestructura necesaria. Mientras tanto, noviembre se acerca y la fecha prevista para la entrada en funcionamiento continúa rodeada de incógnitas.

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