Edificio Rudong
China construye una batería de gravedad gigante que parece un edificio de 50 plantas
La ambición de China por no depender energéticamente de nadie es algo que llevamos contando mucho tiempo en El Debate. El gigante asiático ha apostado sobre todo por las renovables, creando parques solares o eólicos de tamaños descomunales o centrales hidroeléctricas colosales.
Hace un par de años ya contábamos en El Debate que China había comenzado la construcción de un enorme rascacielos de 148 metros –unas 45 o 50 plantas– que, lejos de albergar oficinas o residencias, constituye parte de una gigantesca batería que sirve para almacenar el excedente de electricidad generado por un parque eólico.
Situado en la costa oriental del mar Amarillo, en la ciudad china de Rudong –al norte de Shanghái–, se trata del primer sistema comercial de almacenamiento de energía gravitacional del mundo, que está a punto de entrar en funcionamiento.
La tecnológica Energy Vault, junto a sus socios Atlas Renewable Energy y China Tianying Inc., se encuentra ya en la recta final para la puesta en marcha de la planta. El sistema ha superado con éxito las pruebas técnicas, ha quedado conectado a la red eléctrica china y solo falta que reciba las últimas aprobaciones regulatorias antes de entrar en funcionamiento.
Según explican desde la empresa, el objetivo de esta megaconstrucción es complementar y equilibrar la red eléctrica china mediante el suministro de energía renovable a la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China (SGCC). Las previsiones apuntan a que el sistema EVx alcance una eficiencia de ciclo completo superior al 80 %, una cifra que situaría a este nuevo sistema de gravedad a la vanguardia del almacenamiento energético frente a otras tecnologías de larga duración, como los sistemas mecánicos, termodinámicos, de aire comprimido o de baterías de flujo. Con una vida útil estimada de 35 años, este despliegue inaugural marca así un precedente para futuras colaboraciones internacionales en tecnología de descarbonización.
Interior del 'edificio'
Guardar energía en forma de altura
Pero, ¿cómo funciona exactamente? El almacenamiento por gravedad no crea energía en sí, sino que, cuando sobra procedente de los aerogeneradores o las placas solares, unos motores levantan unos bloques dentro de la torre y guardan esa energía en forma de altura para después bajarlos de forma controlada. El descenso mueve generadores y devuelve electricidad a la red.
Cuando la demanda energética aumenta, los módulos descienden y los motores invierten su funcionamiento para actuar como generadores. El descenso no es una simple caída libre, sino que un sistema automatizado controla y regula cada movimiento con precisión. El principio recuerda al del bombeo hidroeléctrico, si bien en este caso son masas sólidas las que sustituyen al agua almacenada entre los dos embalses.
Según los datos que maneja Energy Vault, la instalación cuenta con una potencia de 25 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 100 megavatios hora, lo que en la práctica le permitiría mantener su rendimiento máximo durante aproximadamente cuatro horas seguidas. La ficha técnica de su socia China Tianying, sin embargo, maneja una cifra ligeramente superior: 26 megavatios de potencia.
El emplazamiento se ubica junto a un parque eólico, con conexión directa a la red eléctrica nacional china. Su función principal es desplazar la electricidad generada en los momentos de mayor producción hacia las franjas horarias donde el consumo se dispara. Dicho de otro modo, actúa como nexo entre la disponibilidad del viento y los horarios reales de la demanda ciudadana, que rara vez coinciden.
Prescindir de los embalses
Las estimaciones de Energy Vault apuntan a una eficiencia de ida y vuelta que rondaría el 80 %. Esto significa, en términos llanos, que por cada diez unidades de electricidad invertidas en izar los bloques, se lograrían recuperar algo más de ocho. Conviene matizar que se trata de una previsión elaborada por la propia compañía, y no de un dato verificado por mediciones externas ni acumulado a lo largo de varios años de funcionamiento.
Una de las particularidades de este sistema es que renuncia a los elementos tradicionales del almacenamiento hidráulico: no requiere dos grandes embalses, tampoco cantidades importantes de agua, ni un desnivel natural pronunciado. Desde la compañía china Tianying detallan que los bloques que suben y bajan por la torre pueden elaborarse a partir de materiales de desecho, como escombros procedentes de obras o restos de palas de aerogeneradores retiradas del servicio. Por su parte, Energy Vault sostiene que este soporte sólido, a diferencia de una batería convencional, no pierde carga con el paso del tiempo por sí solo, si bien el desgaste se traslada a otros componentes: los cables, motores, raíles y rodamientos, que deben repetir el mismo esfuerzo mecánico en cada ciclo.