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Personas observan este domingo los daños en casas ocasionados por el terremoto de magnitud 7,7 ocurrido el viernes en Tonosí (Panamá)

Varias personas observan este domingo los daños en casas ocasionados por el terremoto de magnitud 7,7 ocurrido el viernes en Tonosí (Panamá)EFE

Panamá sobrevive a un terremoto de 7,7 sin víctimas mortales: las claves que explican por qué

El tipo de edificaciones, las características del terreno, la hora a la que se produjo el seísmo y los simulacros periódicos son algunos de los factores a tener en cuenta

Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el pasado viernes Panamá, con epicentro a 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, al sur del país, según indicó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El temblor sorprendió a la población, sobre todo debido a la intensidad: «Fue algo muy grande nunca visto, sentimos miedo», declaró a AFP Benjamín González, de 52 años, en la noche del viernes.

Pero llama especialmente la atención que, a pesar de la virulencia del seísmo, no se hayan tenido que lamentar víctimas mortales, tan solo una veintena de heridos. Si lo comparamos con otros terremotos producidos en Hispanoamérica, las diferencias son abismales. En el doble temblor de Venezuela –de magnitudes 7,2 y 7,5– más de 6.500 personas fallecieron, mientras que en el de Colombia –de 7,4 el pasado agosto– se produjeron más de 335 muertes y aún hay un centenar de desaparecidos.

Teniendo en cuenta que el de Panamá cuenta con una magnitud mayor, ¿por qué no ha habido ningún fallecido como consecuencia del temblor? «Los reportes iniciales reflejan daños en viviendas, centros educativos, hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, puentes y carreteras en distintas provincias del país (…) Hasta el momento no se reportan personas desaparecidas», informó el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) en un comunicado.

Las razones de que no se hayan producido pérdidas mortales son diversas, pero los expertos en la materia detallan a la prensa local que el principal motivo de esta baja mortalidad es el hecho de que el epicentro se situase en una zona rural con apenas 24 habitantes por kilómetro cuadrado y cuyas viviendas suelen ser unifamiliares y bajas.

Esto, de entrada, evitó un colapso masivo de las edificaciones, lo que con toda seguridad habría causado un gran número de pérdidas personales. Así ocurrió en el de Venezuela, cuyo epicentro se registró en La Guaira, una ciudad de unos 25.000 habitantes con numerosos edificios altos levantados en una estrecha franja costera y al pie de las laderas montañosas y construidos sobre acumulaciones de sedimentos.

Los expertos también apuntan a la composición geológica del terreno y a cómo se propagan las ondas sísmicas. En Panamá, tanto la zona del epicentro como los cimientos de los rascacielos de la capital se asientan sobre un subsuelo rocoso y firme, una característica que puede reducir la amplificación de las sacudidas. Este tipo de terreno habría favorecido un temblor de alta frecuencia y corta duración, limitando sus efectos sobre las estructuras.

En el caso de Colombia, investigaciones de la Universidad Javeriana señalaron que en Cali, una de las ciudades más afectadas por el seísmo, las consecuencias fueron mayores pese a encontrarse más lejos del epicentro. La explicación estaría en la presencia de suelos blandos y profundos, capaces de amplificar las ondas sísmicas de baja frecuencia y aumentar la intensidad de las sacudidas.

Construcciones y simulacros

Las normas de construcción también desempeñan un papel importante a la hora de reducir los daños provocados por un terremoto. Panamá dispone del Reglamento para el Diseño Estructural Panameño, cuya actualización en 2014 incorporó criterios adaptados a las características sísmicas del país y estándares equiparables a los empleados en Estados Unidos.

A estas medidas se suman los sistemas de monitorización de edificios. Según recoge el medio TN, el arquitecto y urbanista Carlos Antonio Solís explicó que desde 2004 es obligatorio instalar sensores en inmuebles de más de 15 plantas o con una superficie superior a los 5.000 metros cuadrados. Estos dispositivos permiten registrar el comportamiento de las estructuras y forman parte de las herramientas destinadas a mejorar la seguridad frente a los movimientos sísmicos.

Los simulacros que se llevan a cabo en el país de manera periódica son, además, claves para preparar a la población. La hora a la que se produjo el terremoto también pudo influir en sus consecuencias. El temblor tuvo lugar a las 12.56 de un viernes, cuando buena parte de la población se encontraba en sus puestos de trabajo y en edificios que podían contar con protocolos de evacuación. La combinación de preparación ciudadana, medidas de seguridad en los edificios y planificación urbana constituye así un factor relevante para reducir la vulnerabilidad ante los terremotos y limitar sus posibles consecuencias.

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