Erupción submarina del volcán Tagoro
15 años la erupción del volcán submarino Tagoro que atemorizó a Canarias
Durante la fase eruptiva, el volcán emitió magma, gases y calor, afectando sustancialmente el medio marino, aunque posteriormente liberó nutrientes que transformaron las condiciones del agua
El volcán Tajogaite, en La Palma, ha sido uno de los más devastadores de la historia reciente de España. Un proceso que se prolongó durante 85 días, llevándose con él más de 1.300 viviendas, 180 edificaciones agrícolas, 75 edificios industriales y hasta 370 hectáreas de cultivo que albergaban 1.360 fincas, principalmente plataneras. Todo ello conllevó el realojo de miles de familias que habían perdido sus casas y que aún hoy permanecen bajo la ceniza o han desaparecido tras el paso de las coladas.
Pero a pesar de que es la erupción volcánica que todos los españoles recuerdan en la historia reciente, se produjo otra hace 15 años que pasó mucho más desapercibida debido a que no causó daños materiales ni personales. Hablamos del volcán submarino Tagoro, que erupcionó hace 15 años en una zona cercana a la isla de El Hierro.
Aunque la erupción comenzó en octubre de 2011, los más de 90 terremotos que se registraron llevaban sucediéndose desde el mes de julio y los temblores obligaron incluso a suspender las clases en algunas localidades, tal y como recuerdan desde Canarias 7. La población herreña temía una posible erupción en el territorio –como la que años después terminó sucediendo en La Palma–.
Los temblores fueron in crescendo y fue en octubre cuando los sismógrafos detectaron una vibración continua, conocida como tremor volcánico, que anunciaba el comienzo de la erupción. El hecho de finalmente fuera submarina supuso un alivio para los habitantes, ya que no llegó a afectar a la superficie de la isla y el volcán se terminó quedando a más de 80 metros de la superficie.
Eso no evitó, sin embargo, que los habitantes de las zonas bajas de El Hierro fuesen trasladados a zonas altas y evacuados primero por el riesgo de emanaciones tóxicas y después por la aparición de columnas de ceniza. Las erupciones y movimientos submarinos duraron hasta marzo de 2012 cuyo resultado fue un nuevo volcán de 700 metros de diámetro y 120 de alto que, primeramente, supuso un duro golpe para el entorno marino y pesquero.
Imagen del volcán de El Hierro
De 335 a 88 metros bajo el nivel del mar
Pero, ¿cómo es exactamente esa zona volcánica bajo las aguas del Atlántico? El antes llamado volcán submarino de El Hierro se bautizó posteriormente como Tagoro, que es una palabra que usaban los aborígenes canarios para designar una agrupación circular de rocas y un punto de reunión. Se sitúa en la Provincia de Montes Submarinos de las Islas Canarias y para poder observarlo es necesario acudir a la localidad de La Restinga, punto más al sur de la isla, del archipiélago y de España.
Desde una altitud inicial de 355 metros bajo el nivel del mar, el volcán aumentó hasta una altitud máxima de unos 88 metros bajo el nivel del mar. Durante la fase eruptiva, el volcán emitió magma, gases y calor, afectando sustancialmente el medio marino.
A pesar de esa primera afectación, la mayor sorpresa del Tagoro llegó tras la devastación inicial. Durante la erupción, el volcán alteró profundamente el ecosistema marino que lo rodeaba y generó una gigantesca mancha verdosa que pudo observarse desde los satélites. La concentración de oxígeno en el agua cayó, aparecieron peces muertos y las comunidades de fitoplancton y zooplancton también sufrieron las consecuencias.
Sin embargo, seis meses después, cuando cesó la emisión de magma y comenzó la fase de desgasificación, el entorno empezó a recuperarse. El volcán liberó calor, hierro, azufre y otros nutrientes que transformaron las condiciones del agua. Lo que al principio fue una fuerza destructora, comenzó a actuar como un fertilizante natural, favoreciendo nuevos procesos biológicos en el ecosistema marino.