La autonomía de esta IA es la que la hace especialmente peligrosa
China quiere limitar el uso de la IA de OpenClaw en bancos y agencias estatales
El gobierno chino ya ha puesto en marcha una serie de restricciones para combatir esta IA
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Las autoridades chinas han comenzado a controlar el uso de la inteligencia artificial (IA) OpenClaw por las empresas estatales y las agencias gubernamentales. Concretamente, este control se basa en el uso de esta IA en las oficinas, para evitar posibles riesgos de seguridad. Esto ha comenzado a controlarse a raíz del continuo uso que hacen las empresas y particulares de la inteligencia artificial agente. Las autoridades chinas prefieren prevenir que curar.
Para esto, las grandes agencias gubernamentales y empresas estatales, como los grandes bancos, han comenzado a recibir innumerables avisos advirtiéndoles que no instalen el software OpenClaw en dispositivos de oficina, aludiendo a razones de seguridad. Según ciertas informaciones, esta prohibición se ha extendido también a los familiares del personal relacionado con el tema militar.
OpenClaw ha sufrido una caída de sus ganancias, incluso cayendo a terrenos negativos. La preocupación acerca de esta IA surge porque requiere un acceso bastante amplio a datos privados y puede comunicarse externamente. Esto va en contra de los intereses del gobierno chino que destaca por su obsesión con la ciberseguridad, con su famoso internet censurado conocido como «El Gran Cortafuegos».
Un arma de doble filo
OpenClaw se había convertido en un auténtico referente desde su lanzamiento hace meses, en noviembre. Esto estuvo causado por su capacidad de trabajar de forma autónoma, llegando a realizar reservas en restaurantes en nombre de los usuarios, limpiar bandejas de entrada y registrar vuelos, entre otras funciones. La conectividad de la IA, anteriormente llamada Clawdbot y Moltbot, con WhatsApp permite delegar responsabilidades, siendo muy útil para muchos.
El mayor motivo de preocupación con respecto a esta IA es precisamente la autonomía con la que cuenta, que sumada a la posesión de nuestros datos de forma brillante, puede resultar en un arma de doble filo. Por eso mismo el gobierno chino ha tratado de blindarse ante esta IA revolucionaria.