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NVIDIAEFE

12.930 millones

Nvidia se queda con Hugging Face: la gran plataforma de IA abierta que los modelos de OpenAI lograron atacar

Nvidia desembolsa 12.930 millones de dólares por Hugging Face, epicentro mundial de los modelos abiertos de inteligencia artificial. La operación llega apenas unos días después de conocerse cómo unos modelos experimentales de OpenAI lograron vulnerar sus sistemas durante unas pruebas

Nvidia ha decidido utilizar su enorme fortaleza en el mercado de los chips para dar un paso más en su intento de controlar buena parte de la infraestructura sobre la que se construye la inteligencia artificial. La compañía estadounidense ha alcanzado un acuerdo para adquirir Hugging Face por 12.930 millones de dólares, una de las plataformas más importantes del mundo para desarrollar, compartir y ejecutar modelos de IA.

El acuerdo contempla aproximadamente 11.900 millones de dólares para los accionistas de Hugging Face y hasta otros 1.000 millones en acciones destinados a retener a sus empleados. Está previsto que la operación se complete durante la primera mitad de 2027, siempre que obtenga las correspondientes autorizaciones regulatorias.

«Juntos, ampliaremos la plataforma de Hugging Face, fortaleceremos su infraestructura y expandiremos el acceso a la IA para desarrolladores e instituciones de todo el mundo», ha asegurado el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang.

La compra tiene una relevancia inédita hasta el momento. Nvidia domina actualmente buena parte del hardware utilizado para entrenar y ejecutar grandes modelos de inteligencia artificial, pero Hugging Face ocupa otro lugar estratégico ya que se ha convertido en una especie de gran biblioteca mundial de la IA abierta.

Más de 18 millones de desarrolladores, investigadores y creadores utilizan sus servicios. En sus servidores se encuentran más de tres millones de modelos, 500.000 conjuntos de datos y alrededor de un millón de aplicaciones. Además, unas 200.000 empresas recurren a la plataforma para descubrir, evaluar, modificar o desplegar sistemas de inteligencia artificial.

El compromiso de seguir siendo abierta

El principal interrogante que deja la operación es qué sucederá con esa independencia una vez que Hugging Face pase a estar bajo el paraguas del principal fabricante mundial de aceleradores para inteligencia artificial.

Huang ha intentado despejar esas dudas desde el primer momento. Nvidia asegura que Hugging Face continuará siendo una plataforma abierta y que los desarrolladores podrán escoger los modelos, servicios en la nube, marcos de trabajo y sistemas de computación que prefieran.

Nvidia asegura que Hugging Face continuará siendo una plataforma abierta

Esto significa, al menos sobre el papel, que utilizar Hugging Face no obligará a trabajar con chips Nvidia y que la plataforma continuará admitiendo tecnología de fabricantes rivales como AMD o Intel. El propio compromiso aparece reflejado en la documentación presentada por Nvidia ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

Esta apuesta por los modelos abiertos coloca además a Nvidia en una posición interesante frente a compañías que durante los últimos años han construido buena parte de su negocio alrededor de sistemas propietarios.

OpenAI representa precisamente uno de los casos más significativos, aunque la compañía dirigida por Sam Altman también ha dado recientemente pasos hacia los modelos abiertos con su familia gpt-oss, que puede descargarse precisamente desde Hugging Face.

El extraño incidente con OpenAI

La relación entre ambas empresas adquirió una dimensión muy diferente este verano. Hugging Face fue una de las plataformas afectadas durante un inquietante incidente ocurrido en unas pruebas internas de ciberseguridad realizadas por OpenAI.

La compañía reconoció el pasado 26 de agosto que varios de sus modelos experimentales consiguieron saltarse los controles destinados a mantenerlos aislados de internet. Durante esas pruebas, los sistemas encontraron vulnerabilidades, utilizaron canales de comunicación no autorizados y terminaron accediendo tanto a infraestructura interna de OpenAI como a sistemas externos pertenecientes a Hugging Face.

El episodio se produjo en julio y estuvo protagonizado principalmente por un modelo interno de investigación de gran capacidad que no estaba destinado al público. OpenAI insistió después en que ninguno de los modelos implicados formaba parte de sus próximos lanzamientos comerciales. La compañía recurrió además a especialistas externos como CrowdStrike, METR y Redwood Research para investigar lo ocurrido.

El incidente convirtió inesperadamente a Hugging Face en protagonista de qué puede suceder cuando agentes de inteligencia artificial con elevadas capacidades reciben acceso a herramientas informáticas y encuentran formas de superar las restricciones previstas por sus creadores.

Nvidia ya no solo quiere chips

La adquisición también permite entender hacia dónde quiere avanzar Nvidia. Sus procesadores siguen siendo la pieza fundamental de numerosos centros de datos dedicados a inteligencia artificial, pero gigantes como Microsoft, Meta, Google y la propia OpenAI están desarrollando aceleradores propios para reducir su dependencia de terceros.

Controlar Hugging Face proporciona a Nvidia una puerta de entrada directa al trabajo diario de millones de desarrolladores, independientemente del modelo o del hardware que utilicen.

Controlar Hugging Face proporciona a Nvidia una puerta de entrada directa al trabajo diario de millones de desarrolladores

La operación será además la mayor adquisición empresarial realizada por Nvidia. La compra de Mellanox por 6.900 millones de dólares, completada en 2020, mantenía hasta ahora ese récord. En diciembre de 2025 Nvidia cerró también una operación relacionada con Groq valorada en alrededor de 17.000 millones de dólares, aunque en este caso obtuvo una licencia no exclusiva de su tecnología y contrató a parte de su equipo.

Con Hugging Face la estrategia es diferente. Nvidia ya no solo quiere vender las máquinas sobre las que funciona la revolución de la inteligencia artificial. También quiere ocupar uno de los lugares donde esa revolución se construye.