Semental en una feria de ganado en Zafra (Extremadura)

Semental en una feria de ganado en Zafra (Extremadura)Europa Press

La ley del más fuerte manda en el vacuno de carne, con precios de récord

La escasez de cabezas de ganado y la reactivación de la demanda dan valor a unas explotaciones descapitalizadas en muchos casos para sobrevivir

Las dificultades han marcado el camino recorrido por los ganaderos de bovino de carne en los últimos años. La guerra de Ucrania multiplicó los costes y, en plena escalada de precios, la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) hizo sangre en el ganado vacuno.

La dolencia, que no afecta a humanos pero que puede provocar sintomatología grave en el ganado, abortos e incluso la muerte del animal, llegó en un momento de extrema delicadeza para los ganaderos, zarandeados tras varias sequías y en un punto en el que los piensos eran tan necesarios como difíciles de asumir por precio.

El encarecimiento de mantener la cabaña ganadera y de producir chocaba con la dificultad para obtener precios decentes en origen, por lo que muchos ganaderos optaron por reducir la cabaña para poder continuar con la actividad.

El complejo panorama acorraló a aquellos que disfrutaban de menor menor liquidez y capacidad de endeudamiento para soportar la situación, por lo que cientos de explotaciones tuvieron que cerrar y solo los más fuertes aguantaron el envite.

El final del verano y la llegada de unas lluvias esperanzadoras en otoño cambiaron el pesimismo del sector, que impulsado por una potente demanda exterior y un clima inmejorable, disfruta de un contexto de precios sin precedentes.

La pujanza del vacuno nacional coloca a las crías de seis meses y unos 200 kilos en torno a los 1.200 euros, el doble que hace tres años. La escasez de cabezas de ganado y la reactivación de la demanda interna llenan de valor unas explotaciones ganaderas que se han descapitalizado en muchos casos para sobrevivir, pero que ahora aprovechan el viento a favor.

Jaime Santos, veterinario y técnico de ganadería en Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), analiza en un informe el momento del sector, marcado por unos precios de récord y la reducción de negocios. «Más producción y mejores precios en 2024, pero cada vez con menos explotaciones: el vacuno de carne resiste, aunque pierde base productiva», destaca Santos, que ensalza el momento vacuno después de años de desafíos estructurales.

«El comercio exterior mantiene una balanza positiva y los precios han escalado en la segunda mitad del año, alcanzando cotas históricas. El sector ha demostrado una notable capacidad de resistencia y adaptación, sosteniendo el empleo, aportando valor añadido y contribuyendo a la vertebración del medio rural. En un contexto de incertidumbre global, normativa exigente y costes elevados, el vacuno sigue siendo uno de los motores sólidos del campo español», celebra el técnico de la organización profesional agraria.

Santos expone que el número de explotaciones se ha reducido en los últimos años por factores como la concentración empresarial, la falta de relevo generacional o la situación de los mercados.

Según datos de Eurostat, solo en 2024, la Unión Europea ha perdido 1 millón de vacas. La merma en el periodo 2021-2024 ascendió a 1.763.000 vacas y supone una caída del 5 % en tres años. España ha sufrido una disminución de 121.000 animales bovinos totales, de los cuales 95.000 son nodrizas y 19.000 vacas de leche.

«Observamos que, aunque durante 2024 la cabaña ganadera continuó disminuyendo, se registra un repunte en la producción nacional. La demanda interna aumentó, al igual que el comercio exterior. Tras un 2023 estable, los precios repuntan en el segundo semestre, alcanzando niveles sin precedentes tras años de impactos por la pandemia, conflictos internacionales y costes elevados», concluye Santos.

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