La última esperanza de la fauna de Kenya…
La caza deportiva controlada y bajo cupos estrictos, es la única manera de que una población de animales, se conserve e incluso aumente. Hoy voy a describir uno de los casos más claros, lo que fue Kenya
Comida en plena estepa Masai
Estamos leyendo un periódico no cinegético, «El Debate» de información general, por lo que muchos lectores serán profanos en temas de caza, campo y conservación. Por ello pueden pensar que la caza es la que acaba con la fauna y los animales. Además esta versión es la que defienden muchas organizaciones ecologistas, anti caza generalmente. Mayoritariamente de izquierdas, muy hábiles comunicando y radicados generalmente en las grandes ciudades.
La realidad es «exactamente la contraria». La caza deportiva controlada y bajo cupos estrictos, es la única manera de que una población de animales, se conserve e incluso aumente. Hoy voy a describir uno de los casos más claros, lo que fue Kenya.
Aquella colonia llamada Kenya
Ya he escrito varios artículos en El Debate defendiendo que los cazadores, practican una caza racional y controlada han salvado la fauna de muchos países. En general en esos países hoy se caza con toda normalidad y sus poblaciones aumentan gracias a la caza deportiva.
Desde El Debate hemos visitado algunos de esos destinos en países generalmente remotos como Australia, Alaska, la Meseta del Pamir en Tayikistán, China, Canadá. En viajes en los que he participado, generalmente guiando expediciones de caza de mis clientes. Sin embargo queda un destino al que no había ido nunca, pues la caza se prohibió totalmente en 1977 y no era un pais que mis clientes buscasen.
Sin embargo por miles de lecturas de las increíbles cacerías que allí se protagonizaron, andaba obsesionado con conocer Kenya. La cuna del Safari, el glamur, la historia, las películas y el romance de Kenya, estaba ahí y decidí conocerlo.
Los atractivos safaris fotográficos
Con un pequeño grupo de familia y amigos hicimos un itinerario de 12 días recorriendo varios de sus Parques Nacionales. Casi todos bajo el «Pax Británica», e incluso en menor grado, después hasta 1977, fueron las mejores reservas y santuarios de caza del mundo.
Curiosamente estos safaris fotográficos son hoy el principal ingreso económico del país. En ellos se ve en documentales y revistas de viajes grandes manadas y cantidades enormes de fauna. Estos animales son un gran reclamo para los turistas «urbanitas» del mundo entero, que en general saben muy poco, de campo, de fauna o de caza. En las visitas a los Parques Nacionales, yo me empeñaba en hacerlas a caballo, con mi hija y no con el resto del grupo, en las pequeñas furgonetas o Land Rover alargados que se usan. Elegimos hacerlas a caballo porque es la manera que mejor se ve y se lee el campo, porque he montado mucho en todo el mundo en los terrenos más difíciles y peligrosos de tierra. También por recordar el glamur de «Memorias de África», que siempre fue una de mis películas favoritas y de medio mundo.
La «gran mentira» de la fauna de Kenya
A caballo nos permitían entrar en zonas por las que no mueven a los turistas normalmente, ni entran los vehículos. Como todos los parques, hoy, están alambrados, recorrer las alambradas para ver qué animales se mueven por ahí es mucho más fácil.
El primero en que me empecé a dar cuenta que eso «no era lo que parecía», fue en el increíble hotel y parque «Mount Kenya Safari Club». Construido por el actor americano William Holden en los años 50, fue refugio de estrellas y famosos de Hollywood después de filmar allí. Está situado exactamente en la línea del ecuador con unas vistas increíbles al monte Kenya, la segunda montaña más alta de África.
Los increíbles campamentos de tiendas de Kenya
Paseando a caballo, íbamos con guía pues no está permitido hacerlo solo a extranjeros. Veíamos continuamente cebras impalas, gacelas, ñus, jirafas en cantidades enormes. Pero cuando me enteré de que la superficie alambrada eran apenas 1.600 hectáreas, no me lo puede creer. Recorriendo las alambradas veía que fuera no quedaba nada de fauna salvaje. Todo era granjas de cultivo, farming en las que no se veía un solo antílope. Solo ganado especialmente vacuno y cultivos.
Después visitamos la estepa Masay, en el precioso Gobernors Camp, en un campamento de enormes tiendas de campaña tipo victoriano. Me hice amigo de los directores, un matrimonio ingles con pasaporte Keniata . Pero que habían nacido, como miembros del Imperio Británico antes de la independencia .
Me explicaron que la increíble fauna de la Época Británica simplemente, «se la habían comido» los indígenas. Al acabarse la férrea protección de caza y las leyes de caza, de los ingleses. Aproximadamente el 80 por ciento de la fauna de caza de la época británica, acabó «hecha chuletas en una caldereta». Al entrar y salir en avioneta en el parque, vi que fuera era igual. Solo había granjas agrícolas, cultivos, ganado.
Por qué la caza deportiva protege y cuida la caza
Pues simplemente porque esa caza da un gran valor económico a un animal. Y en este mundo solo se conserva lo que vale dinero. Al suspenderse la caza deportiva un «gerenunk», el curioso antílope jirafa que habita la frontera de Kenya con Tanzania hasta la prohibición abundaba en ambos países. Después de prohibir toda cacería, en Kenya pasó a ser solo 40 kilos de carne. Y que además se comía las cosechas y los cultivos y los pastos del ganado.
Al otro lado de la frontera, apenas a unos 5 kilómetros de Masai-Mara, en Tanzania, se siguió y se sigue cazando deportivamente. La tasa de abate de un «gerenunk» es de 2.500 dólares americanos. Una buena parte de ese dinero va a la población local y además la carne una vez despellejado el animal también. Y los Masais tanzanos cuidan y miman a sus «gerenunk» y su fauna, como si fuera «una gallina de los huevos de oro».
La única esperanza de la fauna de Kenya
Es simplemente que se reabra la caza deportiva y se pague un importante dinero por volver a cazar su fauna. Como los cazadores, hoy, solo buscan grandes trofeos y por tanto animales viejos, no se hace ningún daño a la especie. Son animales machos, viejos y que han acabado su ciclo reproductor y vital. Las hembras, los jóvenes y las crías se respetan.
Otros casos clarísimos en Africa fueron el milagro que hizo la caza en Sudáfrica o la proyecto CAMPFIRE del valle del Zambeze en Zimbabwe. Pero esos los dejaré para más adelante. Si puede vaya a Kenya y visite sus increíbles Parques y Campamentos, pero no tarde mucho. No sea que cuando llegue no quede nada que ver.
- Roque Armada es director de Armada Expediciones y de las Escuelas de Tiro de Trofeo e IberaliaTV