Gansos del capitolio

En la Marisma se han cazado tradicionalmente aguardándolos en puestos de aro, rodeados de cimbeles vivos y emplazados en sus comederos habituales, que son los extensos rodales de castañuela y ballunco

Colocando un puesto de aro para los ánsares en la Marisma.

Colocando un puesto de aro para los ánsares en la Marisma.Cedida por el autor

La primera vez que tiré los ánsares desde un puesto de aro en la Marisma, no conseguí hacer el doblete hasta la quinta intentona. Apercibidos por el primer disparo, aletean con fuerza y avanzan más de lo que uno puede apreciar encandilado por la gran envergadura que tienen, con lo que colocaba el segundo tiro trasero. De aquel puesto tengo dos recuerdos indelebles a pesar del tiempo que ha pasado. Una collera de gangas vino a posarse en un toruño a escasos metros de mi postura, con lo que pude observarlas a placer hasta que llegó el siguiente bando de ánsares… También me pasó una cierva, acompañada de su gabata, casi por encima, chapoteando las dos en el agua somera del lucio.

Mi abuelo que tiraba los ánsares con una escopeta belga del 16 que yo heredé, y en cambio tiraba las codornices sobre la muestra de sus pointers con una escopeta del 12 diseñada por él, que es la escopeta con la que yo tiro ahora, decía que los ánsares no estaban a tiro hasta que no se les veía los ojos. Por su parte, Mauricio González-Gordon Díez, marqués de Bonanza, recomendaba apuntar a la cabeza, como si se tratara de disparar a un gorrión en vuelo, para así centrar el tiro en el tercio delantero del ave, más vital y sensible que el resto del cuerpo. Mis mayores usaban perdigón del 4 para su caza, pero yo he comprobado que hoy día, con la eficacia de la cartuchería moderna, se pueden tirar con plomo del 5 y 6, especialmente si se cazan en sus querencias con cimbeles.

Ánsares en la Marisma

Ánsares en la MarismaÁlvaro Silva

Los ánsares grises (Anser anser anser) que nos visitan, pertenecen al núcleo euroccidental de la especie, que cría en Escandinavia y los países bálticos principalmente. Aunque su población a mitad del siglo XX andaba por los 30.000 individuos, no ha dejado de crecer y ahora puede que pase de 800.000. Las Marismas del Guadalquivir han sido siempre su principal destino de invernada, con un contingente que llegó a los 80.000 ejemplares en los años 90. Sin embargo, a partir del cambio de siglo el número de gansos que vienen, que suelen llegar en octubre-noviembre y se marchan en febrero-marzo, ha ido disminuyendo hasta mínimos registrados en la temporada 2024-2025 que no llegaron a 3.000 y en la actual 2025-2026 con menos de 4.000. En cambio se citan ahora gansos invernando en el sur de Suecia y sobre todo en Holanda, además de Bélgica, Francia y otros lugares de la geografía hispana, como la región zamorana de Villafáfila, si bien aquí también ha bajado mucho su presencia en los últimos años. Sí, en cambio, se dan cada vez más frecuentes casos de cría en diversos puntos de nuestro país, como Doñana, el pantano de Iznájar en Sevilla, las Vegas del Guadiana en Extremadura o la citada región de Villafáfila.

También se les ha dado caza en las grandes dunas del Cerro de los Ánsares, justo en el lugar donde se rodaron las escenas del desierto de la película Lawrence de Arabia

En la Marisma se han cazado tradicionalmente aguardándolos en puestos de aro, rodeados de cimbeles vivos y emplazados en sus comederos habituales, que son los extensos rodales de castañuela (Scirpus maritimus) y ballunco (Scirpus lacustris) donde buscan los rizomas que estas plantas desarrollan en sus raíces, los cuales aportan una importante carga de hidratos de carbono y constituyen el 80 por ciento de la ingesta. Además consumen mucha hierba cuando está disponible, en forma de brotes tiernos. También se les ha dado caza en las grandes dunas del Cerro de los Ánsares, justo en el lugar donde se rodaron las escenas del desierto de la película Lawrence de Arabia. Allí acuden a ingerir granos de arena y piedrecillas que actúan a modo de gastrolitos en el estómago masticador para ayudar a digerir los rizomas. El total de ejemplares cazados cada temporada siempre ha supuesto una cuota insignificante del censo de invernada.

Bandada de Ánsares en la Marisma

Bandada de Ánsares en la MarismaFernando Ibáñez

En la vecindad de la Marisma, la carne del ánsar ha sido y es muy apreciada. Es rica y compacta y necesita guisos de larga cocción para tornarla tierna. Por ello en mi casa se preparan casi exclusivamente estofados con abundante cebolla y naturalmente vino, preferiblemente amontillado, que contribuye a ablandarlos. Una especialidad que alcanza el grado de delicatesen, consiste en las tripas de los ejemplares cazados, simplemente asadas. Algo que con toda probabilidad muy poca gente consume hoy día.

En cualquier casa de campo, la versión doméstica del ánsar gris –ocas o gansos— proporciona un importante complemento de compañía y guarda, alertando con sus graznidos de la llegada de extraños. Además son una adición pintoresca al conjunto del corral.

La leyenda habla de los gansos del Capitolio de Roma. En el siglo IV antes de Cristo, los galos habían invadido Italia y los nobles romanos junto con los senadores y sus familias se refugiaron en el templo de Juno, donde se guardaban gansos cuyo sacrificio ritual se ofrecía a la diosa. Cuando los galos planearon el asalto al templo, los guardianes y sus perros se habían dormido y fueron los gansos los que avisaron de la incursión y así los romanos pudieron defenderse y repeler el ataque. Desde entonces se perpetuó la ceremonia conocida como supplicia canum, que consistía en ofrecer el sacrificio de perros a la diosa en presencia de los gansos sagrados.

  • Javier Hidalgo de Argüeso es cazador, ornitólogo y jinete

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