Cultivo de cereal en la provincia de Salamanca
La preocupante realidad de los cerealistas: tres años seguidos perdiendo hasta 500 euros por hectárea
Los agricultores exigen la rectificación de la Comisión Europea en su directivas y así evitar más subidas de precio en los fertilizantes
Efecto tijera. Este es el término acuñado por los agricultores europeos para describir la sucesión de eventos que recorta sus márgenes hasta convertir la actividad en insostenible.
Los cerealistas lideran esta llamada de auxilio –extensible a otros cultivos clave como la patata, la colza o la remolacha azucarera– en la que instan a la Comisión Europea a rectificar ciertas decisiones que se mantienen ajenas al complejo contexto geopolítico actual y que terminar por asfixian su rentabilidad.
La denuncia de Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias, apunta que, aunque los precios en el campo se han mantenido sin prácticamente cambios en los últimos años, los fertilizantes han experimentado un aumento dramático en la Unión Europea (UE).
«Hace cinco años, una tonelada de urea costaba 260 euros, en noviembre de 2025, 470 euros. Los fertilizantes suponen entre el 15 y el 30 % de los costes de producción de los agricultores, por lo que cuando su precio repunta aplasta los márgenes», señalan los agrarios, que mantendrán una reunión con la Comisión Europea este lunes 13 de abril para alertar del riesgo que supone para el sector productivo continental el encarecimiento de este insumo fundamental.
«Por tercer año consecutivo, los cerealistas europeos están en números rojos, perdiendo hasta 500 euros por hectárea. Es una situación preocupante que afecta a todos los sectores y no solo al agrícola. Más de la mitad de las 98 millones de hectáreas cultivables de la UE se utilizan para producir cereales (...) Si los cereales desaparecen de las rotaciones, las consecuencias serán severas. La diversidad de cultivos colapsaría, con más plagas, malas hierbas y suelos desérticos», indican los agrarios.
La organización incide que el encadenamiento de incrementos levanta el coste de los fertilizantes hasta cotas insostenibles. Mientras los precios de los cereales se mantienen similares respecto a hace 7 años, los costes de producción han crecido del 20 al 45 % en la mayoría de los Estados miembro y las sanciones a Rusia y Bielorrusia han provocado una subida del 10 al 15 % en los fertilizantes. A este lastre se suma la implementación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM por sus siglas en inglés), un instrumento impuesto por la UE para fijar un precio al carbono emitido durante la producción de mercancías con el objetivo de penalizar a las industrias emisoras de gases de efecto invernadero que llevan su infraestructura fuera del continente y que repercute directamente en el coste de los fertilizantes.
Dos meses después de la entrada en vigor del CBAM, el coste de los fertilizantes se ha elevado de un 10 a un 15 % respecto a noviembre de 2025. Un reciente estudio de Rabobank calcula que en 2030 este impuesto al carbono emitido incrementará el precio de los fertilizantes nitrogenados hasta un 50 %. «Y todo esto antes del estallido de la guerra en Irán. Desde el inicio del conflicto, el precio del gas y de los fertilizantes ha escalado más allá, con la tonelada de urea a 800 euros. Se trata de una situación insostenible y por eso exigimos la suspensión inmediata del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono», trasladan desde el Copa-Cogeca.
Los agricultores sostienen que en el pasado han compensando este recorte en su rentabilidad gracias al aumento del rendimiento de los cereales, algo inviable ante el encarecimiento de los fertilizantes y la aparición de plagas: «El número de productos fitosanitarios disponibles en la UE se está reduciendo rápidamente sin ofrecer alternativas (...) Si no actuamos ahora, el futuro de los cereales europeos, de otros cultivos y de los agricultores que los trabajan está en riesgo. Este es un futuro que no podemos permitirnos», concluye en su comunicación el Copa-Cogeca.