Es un escenario que guarda un inquietante parecido con la reciente crisis del limón
El inesperado problema que sacude al campo español con los almendros
Atraídos por la promesa de una alta rentabilidad, muchos agricultores apostaron por este fruto seco de forma masiva hace años
España se enfrenta a una inminente saturación del mercado del almendro que amenaza con hundir la rentabilidad de miles de explotaciones. Según recoge Xataka, más de 126.000 hectáreas de almendros plantadas durante la última década están a punto de entrar en plena producción. Este volumen de nuevas plantaciones, que hasta ahora no generaban fruto, podría inundar el mercado con una oferta masiva que la demanda actual no parece capaz de absorber a corto plazo.
El origen de esta situación reside en el llamado «boom del almendro», un fenómeno que ha llevado a aumentar la superficie de cultivo en España un 34 % en apenas diez años. Atraídos por la promesa de una alta rentabilidad, muchos agricultores apostaron por este fruto seco de forma masiva.
Asimismo, es un escenario que guarda un inquietante parecido con la reciente crisis del limón, donde un «efecto llamada» provocado por precios iniciales atractivos derivó en una expansión incontrolada de árboles. El resultado final fue un exceso de existencias que desplomó el valor del producto en origen una vez que los nuevos cultivos maduraron.
El desequilibrio entre oferta, demanda y costes
La entrada en actividad de estas nuevas hectáreas supondrá un incremento exponencial de la almendra disponible. Si el consumo global no crece al mismo ritmo que esta explosión productiva, los precios tenderán a bajar de forma inevitable.
Este desajuste financiero situaría a los productores en una posición crítica, ya que verían cómo el precio de venta de su cosecha se desploma mientras que los costes de explotación, especialmente el precio del agua y los fertilizantes, se mantienen en niveles históricamente altos.
Perder la cosecha antes de la recogida
A la incertidumbre económica se suma la vulnerabilidad biológica del propio almendro. Se trata de un cultivo extremadamente frágil frente a las inclemencias meteorológicas, lo que aumenta el riesgo para los agricultores. Los fenómenos climáticos extremos de 2026, como las heladas tardías, las sequías persistentes o las lluvias irregulares, complican aún más la viabilidad de estas plantaciones.
Los agricultores se encuentran ante la tormenta perfecta porque su producción corre el riesgo de perder valor justo cuando más caro y difícil resulta garantizar una cosecha saludable.