Placas solares en el campo
El campo exige normas que prioricen los suelos degradados a los fértiles para instalar placas solares
SOS Rural solicita a los políticos que impulsen la protección y verificación legal de los suelos vivos para evitando situaciones especulativas promovidas por intereses privados y públicos
La invasión de instalaciones fotovoltaicas en suelos dedicados tradicionalmente a la agricultura y la ganadería superará las 100.000 hectáreas en España para 2030, mientras que, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el país cuenta con 2,32 millones de hectáreas abandonadas y sin aprovechamiento.
Esta incongruencia ha sido destacada en el Senado por SOS Rural, el movimiento civil que se ha erigido como defensor del olivar, y que reclama instrumentos legales que prioricen los suelos degradados para instalar parques fotovoltaicos después de que más de medio millón de hectáreas de alto valor productivo hayan desaparecido en España en la última década, en una tendencia de pérdida progresiva constante de suelo agrario productivo.
«La destrucción del territorio rural avanza sin control por la falta de viabilidad de la agricultura y la ganadería que, víctimas de la asfixia normativa y de las decisiones políticas, están abocadas a la desaparición, poniendo en peligro la soberanía alimentaria de España», condenó Natalia Corbalán, portavoz de SOS Rural, en el Senado durante la presentación del VI estudio 'Evolución de la percepción de los avances en la España rural', elaborado por la Cátedra de Desarrollo Rural de Next Educación.
Corbalán solicita a los políticos que garanticen el futuro del campo español, impulsando la protección y verificación legal de los suelos vivos y evitando las situaciones especulativas promovidas por intereses privados y públicos: «Hacen falta de forma urgente instrumentos legales que regulen dónde sí y dónde no se pueden desarrollar usos no agrarios, como los megaproyectos solares, priorizándose sí o sí las superficies degradadas».
Las zonas rurales generaron el 84 % de la electricidad renovable en España en 2024, lo que equivale casi a la mitad de toda la producción de electricidad en todo el país; sin embargo, el dato esconde una transformación del territorio irreversible. «Donde se instala una placa solar, olvidémonos de que ahí se pueda cultivar algo (...) La consecuencia directa del cambio de uso de suelo agrícola a suelo industrial es un modelo que erosiona la soberanía alimentaria, que genera menos empleo, menos arraigo local y que provoca problemas serios de despoblación rural y desequilibrios en la balanza demográfica», lamenta la portavoz nacional de SOS Rural.
SOS Rural apunta a casos concretos de esta sustitución de terrenos fértiles por placas solares, como en el Campo de Cartagena, con el desmantelamiento de cientos de hectáreas de regadíos protegidos por ley, o en la Campiña Norte de Jaén, a través de la expropiación forzosa de grandes superficies de olivar tradicional, que se están destinando a macroinstalaciones fotovoltaicas.
El informe 'Evolución de la percepción de los avances en la España rural', dirigido por Manuel Campo Vidal, presidente de Next Educación, concluye que el 93,27 % de la España rural considera imprescindible un Pacto de Estado por la repoblación, frente a un 6,73% que no lo cree necesario.
«Animo a todos los alcaldes de España a avanzar en un gran pacto de los territorios por la defensa del suelo rústico de alto valor productivo, que nunca deben ser moneda de cambio, y a que midan el progreso de sus municipios por criterios que garanticen un verdadero progreso económico, social y medioambiental y no solo por el número de licencias de obra que se conceden», defendió Corbalán, en la Cámara Alta.