Cría de corzo
Los expertos advierten de un error letal para los corzos en el que incurren los urbanitas cada primavera
La Asociación del Corzo Español hace un llamamiento para evitar la recogida de crías en el campo
Para los habitantes del medio rural que conviven en armonía con la naturaleza, el avance de la primavera implica, entre otras cosas, una oleada de nacimientos de corzos.
La expansión de corzos en la península ibérica hace que este hecho se dé en cada vez más territorios, por lo que aumentan las posibilidades de toparse con corzos recién nacidos que, siguiendo el instinto ancestral de los cérvidos, permanecen tumbados en la hierba para protegerse de los depredadores durante las primeras semanas de vida.
Tal y como apunta la campaña 'Proyecto Corcino' de la Asociación del Corzo Español (ACE), estos animales no están abandonados, ya que su madre –siempre de manera discreta- los observa constantemente– y simplemente los esconde hasta que dejen de ser tan vulnerables.
«En el actual estado de bienestar social del mundo urbano en que vivimos, cada día es más la gente que se traslada al campo en su tiempo de ocio para disfrutar del mismo de muy variadas maneras. Sin embargo, la nula o escasa educación ambiental, el apego urbano de estas personas, la influencia de la esencia plastificada y maniquea con que se les presentan los procesos naturales hace que muchas de estas personas tengan reacciones bastante negativas ante hechos esenciales para la vida», denuncia la ACE.
Campaña 'Proyecto corcino' 2026
La asociación, que tiene por objetivo mejorar la gestión, caza y conservación del corzo, señala que el aumento de la población de corzos tiene como consecuencia que un número creciente de personas encuentren estos corcinos, con apariencia de desvalidos, aparentemente abandonados en el campo y, por ello, decidan cogerlos para cuidarlos. Este fenómeno se da incluso entre la población rural de las zonas de reciente colonización, donde se desconocen las particularidades de su biología.
«En el mejor de los casos, estos corcinos recogidos, se trasladarán a un centro de recuperación de fauna salvaje, donde, en la mayoría de los casos, carecen de la experiencia suficiente y de los mínimos protocolos veterinarios para sacar adelante a esta criatura, con lo cual su destino suele ser incierto», precisa la ACE en su petición para evitar esta interacción del humano dañina para la naturaleza.
«Estos corcinos en cautividad, además, en el caso de que sobrevivan, son muy difíciles de sacar adelante por lo que su captura significa condenarle a una muerte probable. Los pocos que lo logaran no son aptos para ser reintroducidos en la naturaleza, ya que se han habituado a los seres humanos y han perdido su instinto de defensa y huida», asevera el comunicado.
La Asociación del Corzo Español destaca que, a pesar de los años de campañas sucesivas, se siguen recogiendo corcinos en los centros de recuperación cada primavera, llevados por personas que desconocen las costumbres reproductivas de la especie. Asimismo, el corzo es una más de las especies cuyas crías perecen por acción de la maquinaria agrícola en cada temporada, por lo que reivindican seguir con el mensaje para llegar a todos los colectivos implicados.
«El mensaje va dirigido especialmente a agrupaciones de cazadores, clubes de montaña, empresas del sector turístico (turismo activo), guías de senderismo, agrupaciones de agricultores y personas que acuden al campo acompañadas de sus perros, etcétera. En general a todos aquellos que, en esta época tan delicada, pueden suponer una injerencia en el correcto desarrollo no solo de los corzos, sino de todos aquellos animales salvajes que crían en el suelo», concluyen en la ACE.