Novillas de una ganadería extensiva en la provincia de Salamanca

Novillas de una ganadería extensiva en la provincia de SalamancaManuel Yaben

Relajación forzada en los precios del vacuno y del cordero antes del pico del verano

Los ganaderos consideran que este cambio de tendencia no responde a la realidad de las fincas

La escasez de cabezas de ganado, tanto de bovino como de ovino, actúa como el principal causante del repunte de los precios en origen experimentado en los últimos tiempos en estas carnes.

Las enfermedades que acechan a los animales y amenazan la rentabilidad de los ganaderos, las dificultades para encontrar relevo generacional en las explotaciones y el encarecimiento de estas actividades ha puesto en jaque a la ganadería, que ahora atraviesa una temporada con precios más ventajosos.

Después de una larga racha con precios al alza para los productores de vacuno, las lonjas vuelven a marcar bajadas en algunas tipologías de este ganado. Desde las fincas, se traslada tranquilidad ante estas correcciones, ya que aseguran que responden a una estabilización orquestada desde la industria y no a una consecuencia real del mercado.

«Es un ajuste que llega desde la industria, que ha presionado por un recorte mayor que no ha conseguido porque no se sostiene. No hay animales en el campo y eso mantendrá la tendencia alcista», apunta en conversación con El Debate Joaquín Gargallo, responsable del sector vacuno de COAG.

El ganadero aragonés señala que estuvo presente la sesión de la lonja de Binéfar en la que prevalecieron las bajadas para las canales de vacuno: «Vi claro cómo la industria trató de moderar los precios, pero una bajada para el vacuno de carne no está justificada en origen. Los insumos no hacen más que sumir y tenemos que soportar una inflación galopante brutal. Para los ganaderos los precios son correctos, otra cosa es la comercialización y la industria, que han visto que el margen al consumidor no lo pueden subir más y aprietan en origen, pero no hay mucho donde sacar», explica Gargallo.

El final del Ramadán y la relajación de las ventas hacia Argelia ha reducido las transacciones al exterior tanto de vacuno como de cordero, lo que «justifica» este freno en los precios; sin embargo, los ganaderos se preparan para uno de los momentos de mayor consumo del año.

«Lo normal de ahora en adelante es que el precio para los ganaderos aumente porque el verano aumenta el consumo de estas carnes», sostiene el dirigente de COAG, que resalta el impulso en la demanda del canal horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías) en la época estival.

El temor de los ganaderos en cuanto a los precios se focaliza sobre el consumo interno. «Aunque la subida esté justificada es clave que no se desincentive el consumo de vacuno. Los precios que se manejan para los ganaderos son correctos y nos permiten vivir con dignidad de una vez, tampoco es nada desorbitado», ahonda Gargallo, que destaca que muchas veces hay un repunte de precios para los consumidores que no se ve repercutido en origen.

«Para mejorar la producción se necesita que haya buenos precios, porque sin valor nadie va a hacer lo posible por generar más alimentos. Los ganaderos aumentan la cabaña cuando tienen precios decentes y se están reponiendo ejemplares en las explotaciones porque el viento está a favor en este sentido», defiende Gargallo.

Esta situación de carestía de animales se da también en el cordero, aunque en ese caso los ciclos de recuperación del ganado son más rápidos (la gestación dura cinco meses por nueve en el bovino). Además, el estrechamiento de los márgenes de beneficio ha empujado a multitud de granjas al cierre sin encontrar relevo, por lo que el acelerón de los precios en origen también ha sido habitual hasta tocar techo recientemente. La lengua azul ha disparado los abortos, herido la fertilidad y multiplicado las bajas en las explotaciones; por lo que la previsión, como en el vacuno, es que este descenso del rebaño ofrezca mejores precios a los ganaderos que han podido mantener sus negocios.

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