La cacería más bonita del mundo

Las sensaciones que he sentido subido en un caballo por esos bosques, cruzando esos ríos o atravesando esas montañas, aun no me las ha producido ninguna otra cacería de las muchas que en el mundo hay

A caballo en las Montañas Rocosas

A caballo en las Montañas RocosasCedida por el autor

A lo largo de las horas que paso hablando de caza desde mi oficina en Armada Expediciones son muchas las veces que me hacen preguntas como estas... ¿Cual es la cacería más dura del Mundo? ¿Cual es la cacería más divertida? ¿Cuál es la cacería más cómoda?... Estas preguntas pueden tener respuestas diferentes según diferentes situaciones, pero cuando me preguntan ¿cuál es la cacería más bonita del mundo? No tengo la menor duda en mi respuesta. Siempre contesto a esta pregunta de la misma manera: En mi opinión la cacería más bonita del mundo es la caza combinada a caballo, en las Montañas Rocosas de Norteamérica.

Habiendo cazado en los cinco continentes y conociendo innumerables destinos de caza, sigo manteniendo mi opinión. Canadá o Alaska en las Montañas Rocosas, en otoño y a caballo, es la cacería más bonita. En mi opinión lo es por la belleza de cazar a caballo. También se suman sus increíbles paisajes. Añada los magníficos colores que tienen los bosques es esa época del año. Como cazador, influye la belleza de los trofeos de alce, caribú, osos y carneros que se cobran…

Son muchos y muy variados los motivos que me hacen elegir esta cacería como la más bonita del mundo. Las sensaciones que he sentido subido en un caballo por esos bosques, cruzando esos ríos o atravesando esas montañas, aun no me las ha producido ninguna otra cacería de las muchas que en el mundo hay. Es una cacería dura, aunque las hay más duras, es difícil aunque las hay más difíciles, es incierta aunque las hay más inciertas, los trofeos son preciosos aunque los hay más bonitos. Pero en belleza no creo que ninguna cacería del mundo la pueda superar. Hay un último motivo, pero lo dejaré para el final.

Por qué la caza organizada salva la fauna

Ahora los lectores no cazadores de El Debate podrían pensar que con esas cacerías ponemos en peligro la fauna de Norteamérica. Pues nada más lejos de la realidad. La verdad es todo lo contrario. Gracias a esas cacerías deportivas, los cazadores salvamos las especies de las Montañas Rocosas, pues irremisiblemente estaban condenadas a su extinción. La caza indiscriminada por carne de hembras, crías, animales jóvenes estaba acabando con ellas. También por considerarlas alimañas y dañinas para el ganado, los predadores se cazaban por su piel. Esto llevó al límite de la extinción a casi todas las especies, hace aproximadamente un siglo.

La horrible situación de la fauna en Norteamérica hacia 1920

Después de la I Guerra Mundial, miles de rifles sobrantes de excedentes militares, llegaron a manos de los colonos americanos. Millones de soldados que regresaban del frente, se dieron a la caza indiscriminada por carne de todo ciervo americano que se moviera. A la vez por el nuevo colono cualquier animal depredador fuesen osos, lobos o pumas era considerado una alimaña. Las explotaciones mineras del Oeste de EE.UU, de Alaska o de Canadá, pagaban a precios de oro cualquier carne que se les pudiera suministrar

A la vez la ausencia en esos años de ninguna regulación, ni control de cupos de caza, hizo que las poblaciones de fauna prácticamente se llevaran al límite del exterminio. Matando por carne y para defender su ganado, prácticamente acabaron con toda la población de Osos Grizzlis en EE.UU. al sur de la frontera de Canadá.

Los wapitíes o elks americanos, ese gigantesco venado que pasa de los 400 kilos, fueron erradicados por carne, salvo en algunos santuarios como el parque de Yellowstone. Los venados de cola Blanca fueron exterminados del medio oeste Americano, hasta el punto de desaparecer totalmente de estados como Kansas y Oklahoma.

Caza a caballo en las Montañas Rocosas, como hace 120 años

Caza a caballo en las Montañas Rocosas, como hace 120 añosCedida por el autor

Los últimos supervivientes de los 50 millones de Bisontes americanos, que se exterminaron en las grandes praderas del centro de Estado Unidos, fueron convertidos en carne y pieles en los albores del siglo XX. En Alaska cazadores como Hosea Server o Jay Williams cobraron centenares de gigantescos osos pardos costeros y grizzlis. Solo considerados alimañas y con una piel que valía un dinero en las ricas ciudades del Este. Además eran un peligro para los colonos y su ganado y cualquier asentamiento de nueva población local.

Desde luego una historia increíble, que no hace sentirse orgullosos a los norteamericanos y Canadienses hoy.

Afortunadamente y después de la II Guerra Mundial, hubo un cambio radical en la mentalidad de los ciudadanos de EE.UU. y Canadá. Hubo un giro de 180 grados, y se aplicaron las medidas más restrictivas conservacionistas de la historia. Hoy se haya recuperado una gran parte de la maravillosa fauna que tenemos disponible en ese país.

Una vez más la caza deportiva los salvó del exterminio

Se empezó con las cacerías deportivas en la que solo se buscaban trofeos de viejos animales machos. Animales que habían cumplido su ciclo vital y reproductor. Las hembras, los jóvenes y las crías se respetaban. Los increíbles ingresos que se llegaban a pagar por la licencia de un solo carnero macho, permitieron hacer repoblaciones. En muchas aéreas, gracias a esos fondos, se reintrodujeron especies que solo 50 años antes se habían exterminado. La organización Safari Club Internacional o SCI dirigió esas repoblaciones y recolectó millones de dólares para recuperar su fauna. Y la cosa funcionó como en pocos lugares del planeta.

Hoy los wapitis abundan en todas las Rocosas. Los ciervos de cola blanca alcanzan números de decenas de millones en estados que no habían quedado ni uno. Los osos, salvo contadas capturas anuales, están protegidos. El lobo ha vuelto a aparecer.

Además en Norteamérica se practicó el Fair Play o juego limpio. Si usted quiere cazar en muchos sitios de las Rocosas debe hacerlo a caballo. Como se hacía hace 120 años. No se autorizan automóviles, helicópteros o avionetas para cazar. Es otro motivo por lo que a esa aventura la denomino la «Cacería más bonita del mundo». ¿No es bonito que gracias a ella, se haya salvado la fauna de un continente de la extinción?

  • Roque Armada es director de Armada Expediciones y de la Escuelas de Tiro de Trofeo e Iberalia TV

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