Producción de arroz en India
La dolorosa derrota de los arroceros con la 'falsa' salvaguardia de la UE: «Es insuficiente»
Los productores de arroz de la Unión Europea (UE) han sufrido un golpe letal para sus aspiraciones. Los agricultores han visto como, tras casi cinco años de negociaciones, la Eurocámara ha certificado su visto bueno al Sistema Generalizado de Preferencias (GSP).
La implementación, lejos de dar más seguridad en los cultivos, incorpora un mecanismo automático de salvaguardia para el arroz que destaca por la desconfianza que genera entre los afectados.
La importación masiva de arroz procedente de terceros países emerge como la causa principal del terremoto denunciado en el mercado del cereal. Los agrarios europeos sostienen que hay una distorsión de la oferta por la apertura a grandes productores extracomunitarios, que aprovechan la ventaja en costes y aplicación de fitosanitarios bajo la aceptación de la UE.
El campo exige herramientas para combatir esta avalancha de arroz que llega de países como Camboya y Myanmar; sin embargo, la propuesta de modificar del 45 al 20 % la tasa de aumento incluida en el umbral de activación se ha topado con el rechazo del Parlamento, por lo que la medida de salvaguardia se activara cuando las importaciones alcancen las 570.000 toneladas de arroz.
«Este planteamiento implica que la salvaguardia solo entraría en vigor cuando las importaciones superen niveles que ya están ejerciendo presión sobre el mercado de la UE. En consecuencia, el mecanismo limita su capacidad para prevenir perturbaciones y actúa principalmente una vez que estas ya se han producido. La preocupación se intensifica en el contexto actual del mercado del arroz en la UE», condena el Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa las cooperativas y entidades agrarias.
Los agricultores inciden en que, en la campaña 2024/2025, la producción de arroz en la UE se situó en unas 1,47 millones de toneladas; mientras que las importaciones se llegan a 1,73 millones de toneladas. El consumo comunitario ascendió a las 2,8 millones de toneladas, por lo que se habría generado un exceso estructural de oferta que ha afectado a los precios en origen europeos.
Diversas entidades agrarias han intensificado en los últimos meses los contactos con los eurodiputados con la esperanza de conseguir una ampliación en el umbral de activación, de manera que este entre en funcionamiento con 200.000 toneladas de arroz importadas y así no dilatar la aplicación a las 570.000 toneladas, cuando incrementen las importaciones un 45 % respecto a la media de los últimos diez años.
La cifra se considera desproporcionada tanto para los productores como para la industria, que coinciden en que con 200.000 toneladas de arroz entrante en la UE ya se producen efectos negativos. Además, a las amenazas que representan las producciones de Camboya, Myanmar, India o Tailandia hay que añadir 60.000 toneladas fruto del trato con Mercosur y las 8.500 toneladas del contingente perteneciente al acuerdo con Australia.
Las organizaciones agrarias apuntan a un mecanismo inútil, prácticamente falso, ya que su aplicación responde a un umbral que estiman obsoleto e incongruente con la realidad que azota sus cultivos: crisis de rentabilidad, costes de producción en máximos, falta de herramientas fitosanitarias eficaces, elevados volúmenes de arroz almacenado sin salida comercial y precios en origen a la baja.