Ejemplar de lobo ibérico.
Indemnizaciones que no cubren la mitad de las pérdidas y que no llegan: «El lobo nos va a arrasar»
El laberinto legal que rodea al can solo permite su gestión al norte del río Duero
El ataque de los lobos a tres ovejas en presencia de varios mastines y el pastor a plena luz del día en la provincia de Ávila vuelve a evidenciar la indefensión de los ganaderos frente al depredador.
La sangría, contenida dentro del golpe que supone para esta explotación extensiva de ovino localizada en el municipio Hoyos del Collado, expone la falta de herramientas en las fincas y devuelve al foco la problemática.
«La gente ha normalizado los ataques de lobo al ganado y lo ve como algo habitual, cuando tendría que ser un hecho extraordinario», apunta en conversación con El Debate Joaquín Antonio, presidente de Asaja Ávila, provincia en la que los lobos causan daños por valor de 4 millones de euros al año, con más de 2.000 animales muertos.
El laberinto legal alrededor del can permite su control poblacional al norte del río Duero, tal y como sucedía antes de ser incluido en 2021 en el el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), pero impide la gestión al sur, donde las incidencias crecen y los ganaderos, lejos de encontrar soluciones, se topan con la falta de respuesta del sistema.
«Hay compensaciones de ataques producidos en 2025 que no han llegado a los ganaderos. Estas partidas están repartidas en las diferentes delegaciones territoriales y se han retrasado. Estamos en mayo de 2025 y todavía hay expedientes de 2025 sin pagar, por lo que la cola de pagos pendientes cada vez es mayor», lamenta Antonio, que señala varios casos de ataques importantes, con daños superiores a los 6.000 euros, sin indemnizar después de siete meses. «El lobo hace daño de verdad», asevera.
Los ganaderos denuncian que, hasta cuando sí se producen estos pagos, son insuficientes, ya que los baremos de indemnización –que fueron actualizados en 2023 después de una larga negociación– están obsoletos: «Las cifras conseguidas en 2023 llegaron después de dos años, por lo que prácticamente quedaron viejas el primer día», explica el dirigente de Asaja Ávila.
Para el ganado vacuno, la indemnización fijada por la Junta de Castilla y León para un ternero de menos de tres meses es de 680 euros. La Administración no paga nada por lucro cesante (la pérdida de rendimiento futuro del rebaño). El valor de mercado de un ternero pastero al destete se sitúa en unos 1.500 euros, y el lucro cesante medio debería ser del 50 % del valor del animal, es decir, 750 euros adicionales. Por tanto, las pérdidas reales para el ganadero ascienden a 2.250 euros, mientras que la Junta solo abona 680 euros, apenas el 30 % de las pérdidas reales.
Según indica Antonio, la Junta se comprometió en marzo a incrementar estas cuantías. «Se trasladaron unas propuestas en diciembre de 2025 y hasta ahora. La Administración, tanto regional como central, pone excusas, pero no nos da soluciones ni para contener la expansión del lobo ni para amortiguar las pérdidas que provoca», reprocha el representante de los ganaderos, que pese al ruido generado en los últimos tiempo no hay ningún avance eficaz para la frenar este agujero ocasionado por el lobo.
«Los políticos antes se escudaban en la normativa internacional, pero el Convenio de Berna y la Directiva Hábitats se ha modificado y la disposición transitoria única que permite sacar al lobo del Lespre sigue sin aplicarse por parte del Gobierno de España», ahonda Antonio, que recuerda que ahora la cuestión es si el Ejecutivo no ha mandado el informe sexenal obligatorio sobre el estado de conservación del lobo, motivo por el que la Comisión Europea ha abierto un expediente de infracción contra España. «Si no es una cosa es otra, pero el problema sigue ahí, cada vez es mayor y los ganaderos siguen sin soluciones. Además, las indemnizaciones ni cubren el perjuicio real ni se cobran a tiempo», concluye.