Recreación del Palaeotheriidae, relacionado con los caballos modernos
Ciencia
Un derrumbe en Huesca saca a la luz huellas fósiles de mamíferos de hace 30 millones de años
Este tipo de icnitas también ha sido documentado en otros yacimientos de la Cuenca del Ebro, y suelen atribuirse a animales de la familia extinta Palaeotheriidae, emparentada con los caballos actuales.
Un grupo de paleontólogos de la Universidad de Zaragoza ha recuperado en Anzánigo, en el término municipal de Caldearenas (Huesca), un gran bloque de roca arenisca con más de una veintena de huellas fósiles de mamíferos, conocidas como icnitas. El hallazgo se produjo tras el desprendimiento del bloque desde un talud junto a la carretera A-1205, caída que dejó al descubierto tanto el relieve negativo de las pisadas como su molde en positivo.
Las huellas tienen tres dedos, con uno central más prominente y dos laterales más pequeños, un patrón que remite a mamíferos perisodáctilos, grupo que incluye a caballos y rinocerontes. La Universidad de Zaragoza ha informado de que este tipo de icnitas también ha sido documentado en otros yacimientos de la Cuenca del Ebro, y suelen atribuirse a animales de la familia extinta Palaeotheriidae, emparentada con los caballos actuales.
Los sedimentos donde se formaron estas huellas tienen origen fluvial y pertenecen al Grupo Campodarbe. Fueron depositados por un antiguo río que fluía de Este a Oeste hacia el mar Cantábrico. Por su posición estratigráfica, se estima que datan del Oligoceno inferior, entre 40 y 30 millones de años atrás. Este yacimiento es uno de los más recientes en términos geológicos de la Cuenca de Jaca y guarda similitudes con otros encontrados en la Cuenca del Ebro.
Detalles del bloque donde las icnitas se observar en su superficie.
Desde los grupos de investigación Aragosaurus y Geotransfer, que llevan más de una década explorando la región, explican: «La sorpresa ha sido encontrar un nuevo yacimiento al borde de la carretera A-1205, tras un desprendimiento de un gran bloque producido a final del año pasado».
El bloque fue localizado por los paleontólogos José Ignacio Canudo y Gloria Cuenca, quienes observaron deformaciones en la roca mientras pasaban por la zona en dirección a San Juan de la Peña. «Un gran número de aficionados y colegas nos habían contactado para avisarnos de la localización del bloque», explican desde Aragosaurus. Tras comprobar la riqueza del hallazgo, se inició el proceso para su recuperación.
La roca fue protegida con escayola y trasladada mediante un camión grúa al Laboratorio Paleontológico de Loarre, donde se iniciará su restauración y estudio. Esta actuación ha contado con apoyo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.