Imagen conceptual del generador de energía de fusión nuclear, renderizado 3D
¿Está más cerca la fusión nuclear como fuente de energía limpia? China abre la puerta a esta realidad
Los resultados de la investigación abren la puerta a operar reactores de fusión a mayores densidades, ya que aportan una base científica relevante
Lograr una fuente de energía abundante, limpia y asequible es uno de los grandes anhelos de la investigación científica y supondría romper la dependencia de los combustibles fósiles, transformando de forma radical el modelo energético actual. Hace ahora tres años, científicos estadounidenses anunciaron un hito significativo: la obtención de una reacción de fusión con ganancia neta de energía.
Desde entonces, la atención internacional se centra en la posibilidad de escalar ese logro y convertirlo en una fuente utilizable, capaz de producir electricidad sin emisiones de CO₂, con menos residuos radiactivos que la energía nuclear convencional y sin los riesgos asociados a accidentes graves.
El nuevo avance en este sentido viene, esta vez, de la mano de China, que con su reactor experimental de fusión EAST, conocido como «sol artificial», han identificado un método para superar el límite de densidad del plasma, una restricción física que durante décadas ha condicionado el funcionamiento de los dispositivos de fusión por confinamiento magnético.
Según explican los investigadores, el estudio pone de relieve el papel determinante de las impurezas en la región donde el plasma interactúa con las paredes del reactor, ya que la radiación que generan es la que desencadena la inestabilidad conocida como «límite de densidad».
Con este nuevo modelo como base, el equipo consiguió controlar el plasma de manera experimental y situarlo en un régimen operativo en el que la densidad puede aumentar sin que se pierda el confinamiento.
Con esto, los autores del estudio, publicado en la revista científica Science Advances consideran que los resultados de la investigación abren la puerta a operar reactores de fusión a mayores densidades, ya que aportan una base científica relevante. Este hecho es clave, ya que era uno de los requisitos necesarios para aumentar la eficiencia de este tipo de sistemas en el futuro.
Un paso más
Esto acerca un poco más la posibilidad de que la fusión nuclear se convierta en una fuente de energía más. Pero no una cualquiera, sino una inagotable y sin emisiones contaminantes ni residuos nucleares de larga duración. A diferencia de la fisión –tecnología utilizada actualmente en las centrales nucleares–, la fusión reproduce el proceso que alimenta al Sol, fusionando átomos de hidrógeno para liberar enormes cantidades de energía.
La tecnología más común para lograrlo es el tokamak, una máquina en forma de toroide capaz de mantener confinado un plasma supercaliente donde se producen las reacciones de fusión. Aunque se trata de una fuente casi ilimitada y limpia de energía, llevarla de la teoría a la realidad ha resultado más complejo de lo esperado.
Este no ha sido el primer avance al respecto, el reactor experimental de fusión EAST –de tipo tokamak– ha servido como plataforma de pruebas para estudiar el confinamiento prolongado de plasma y otros parámetros clave de la fusión, en coordinación con programas internacionales como el del Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER), que se construye en Francia.
El EAST ya había logrado en 2025 mantener plasma estable durante más de 17 minutos, una de las duraciones más prolongadas alcanzadas hasta ahora en este tipo de dispositivos, mientras que otros reactores experimentales chinos, como el HL-3, han alcanzado temperaturas superiores a los 100 millones de grados, parámetros considerados relevantes para futuras plataformas de fusión.