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Una columna de humo emerge del centro de Teherán.

Una columna de humo emerge del centro de Teherán.EFE/ Mehrnews

Oriente Medio

¿Qué está pasando en Irán? Cinco claves para entender el ataque de Estados Unidos e Israel

Durante la madrugada del sábado, Estados Unidos e Israel atacaron Irán con el objetivo de acabar con el régimen de los ayatolás

Durante la madrugada del 28 de febrero, Estados Unidos e Israel bombardearon Irán en una ofensiva coordinada que marca un punto de inflexión en la escalada regional. Según el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se trata de un «ataque preventivo»; por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, lo ha definido como una «operación masiva» cuyo objetivo es «aniquilar» el régimen de los ayatolás.

Aunque la magnitud del golpe ha sorprendido a la comunidad internacional, lo cierto es que la operación no puede considerarse del todo inesperada. En las últimas semanas se habían intensificado las tensas negociaciones entre Washington y Teherán para limitar el programa nuclear iraní. El pasado 19 de febrero, el propio Trump lanzó un ultimátum de diez días a Irán para alcanzar un acuerdo, una advertencia que anticipaba un posible desenlace de fuerza.

La Revolución iraní de 1979

El origen de las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos se remonta a la Revolución Islámica de 1979, cuando el nuevo régimen rompió con Occidente, declaró ilegítimo al Estado de Israel y acusó a Washington de haber sostenido durante décadas al sha y de interferir en la política iraní.

Ese mismo año, la toma de la embajada estadounidense en Teherán y el secuestro de 52 diplomáticos durante 444 días sellaron la ruptura definitiva entre ambos países. Desde entonces, la relación ha estado marcada por sanciones económicas, desconfianza y enfrentamientos indirectos, sin llegar nunca a normalizarse.

El programa nuclear iraní

La situación comenzó a agravarse en torno al año 2000, cuando Estados Unidos comenzó a albergar la sospecha de que Irán poseía un programa nuclear secreto.

En 2015, tras años de negociaciones impulsadas por la Administración de Barack Obama, Irán firmó con Estados Unidos, Rusia, China y varias potencias europeas el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), conocido como acuerdo nuclear. El pacto imponía fuertes límites al programa nuclear iraní y, según numerosos expertos, retrasaba al menos una década la posibilidad de que Teherán desarrollara un arma atómica. A cambio, se levantaban sanciones internacionales, especialmente sobre su sector energético.

Sin embargo, el acuerdo no incluía restricciones al programa de misiles balísticos iraní, lo que generó críticas. En 2018, el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del pacto y reimpuso sanciones, calificándolo de «acuerdo unilateral horrible». Un año después, Irán comenzó a aumentar progresivamente el enriquecimiento de uranio y, a comienzos de 2023, ya disponía de material suficiente para alcanzar capacidad nuclear en cuestión de días, aunque la eventual fabricación de un arma seguía siendo incierta.

La guerra entre Israel y Hamás

Pero la tensión nuclear no fue el único factor que agravó la relación.

Tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, el Gobierno israelí consideró que Irán era uno de los grandes patrocinadores indirectos de la agresión, debido al vínculo entre Teherán y los grupos terroristas Hamás y Hezbolá. Así, durante 2024, aunque el conflicto se centró en la Franja de Gaza, Israel amplió su ofensiva contra los aliados regionales de Irán, golpeando duramente a Hezbolá en el Líbano entre septiembre y noviembre.

El «Eje de la Resistencia» y la guerra indirecta

Durante décadas, Irán ha evitado el enfrentamiento directo con Israel y Estados Unidos apoyándose en una red de aliados armados en la región: Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza, milicias chiíes en Irak o los hutíes en Yemen. Esta estrategia, conocida como el «Eje de la Resistencia», le ha permitido ampliar su influencia y presionar a sus enemigos sin entrar en guerra abierta.

Sin embargo, los golpes israelíes de los últimos meses debilitaron esa red. Con sus principales aliados bajo presión, Teherán ha perdido parte de su capacidad de disuasión, lo que habría reforzado en Israel la percepción de que existía una oportunidad estratégica para atacar directamente.

Elecciones en Estados Unidos e Israel

Por último, es importante tener presente que el próximo mes de octubre habrá elecciones en Israel. También Donald Trump se juega mucho en las elecciones de mitad de mandato del próximo noviembre, en plena pérdida de reputación por la publicación de los archivos del caso Epstein.

Ambos líderes han expresado que el objetivo último es debilitar profundamente al régimen de los ayatolás y abrir la puerta a un cambio político en Irán. En mensajes públicos, Donald Trump ha abogado por apoyar a los iraníes críticos con el Gobierno y ha sugerido que la ofensiva militar podría crear una oportunidad para que la sociedad iraní se movilice contra sus autoridades, animando a los manifestantes a tomar el control de sus instituciones en un momento de gran descontento social y político.

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