Un petrolero pasando por el Estrecho de Ormuz
La «flota fantasma» de Irán burla el bloqueo para financiar su guerra en el Golfo
El régimen de los ayatolás emplea un millar de buques con banderas de conveniencia para esquivar las sanciones y suministrar crudo a China tras el cierre de Ormuz
Ante el cierre de facto del estrecho de Ormuz –paso por el que transita el 20 % de los hidrocarburos del planeta–, Teherán ha logrado mantener sus constantes vitales financieras gracias a las denominadas «flotas fantasma» (shadow fleets). Este entramado de buques, que operan fuera de la fiscalización occidental, no solo permite al régimen eludir las sanciones internacionales, sino que garantiza una inyección constante de divisas en un momento crítico para la estabilidad del golfo Pérsico.
El fenómeno de la flota fantasma opera bajo un complejo sistema de ingeniería jurídica. Según detalla el doctor Rafael J. Muñoz, en un análisis para el Real Instituto Elcano, estos buques navegan formalmente dentro del sistema legal vigente, pero amparados en la opacidad. Utilizan contratos de fletamento por tiempo o viaje que diluyen la responsabilidad del armador real.
La clave de esta maniobra reside en los Estados de abanderamiento. Naciones como Comoras, Gabón, Yibuti o Palau ofrecen sus enseñas a cambio de réditos económicos y nula fiscalización. Son las llamadas banderas de conveniencia, que permiten a un petrolero cambiar de nacionalidad legal en cuestión de horas para ocultar su origen soberano.
El antecedente del Prestige sigue presente en la memoria jurídica española. Aquel desastre fue el ejemplo paradigmático de la estructura que hoy utilizan Rusia e Irán: bandera de Bahamas, capital liberiano, armadores griegos y carga ruso-suiza bajo empresas pantalla.
Eduardo Irastorza, profesor de EAE Business School, advierte de que estas naves suelen pertenecer a grandes navieras que emplean buques en condiciones precarias. Al operar sin geolocalización –para evitar ser identificados por los sistemas de vigilancia satelital– y sin seguros de responsabilidad civil fiables, estas embarcaciones representan una amenaza medioambiental constante en las rutas que bordean las costas españolas, especialmente en el Estrecho y el litoral gallego.
La expansión de estas flotas se aceleró tras la invasión de Ucrania en 2022. Moscú, con el apoyo de Pekín, ha logrado aglutinar cerca de 1.000 petroleros para transportar crudo por encima del tope de precio impuesto por el G7. Ahora, Irán replica este modelo para dar salida a su producción de Gas Natural Licuado (GNL), un sector técnicamente más complejo pero igualmente infiltrado por la propiedad opaca.