Fundado en 1910
Fuerzas de seguridad de Irán

Fuerzas de seguridad de IránEFE

Cómo Israel tumbó el muro de seguridad iraní hackeando los móviles de sus escoltas

Durante la guerra relámpago entre Israel e Irán, el Mossad encontró un agujero en el blindaje del régimen en los móviles encendidos de los escoltas. Rastreando esos teléfonos, localizó búnkeres, reuniones secretas y a la propia cúpula del poder

El plan era decapitar al régimen desde el aire y el punto de partida, según las fuentes citadas por el New York Times, era usar la guerra del pasado junio para asestar un golpe de «decapitación» a la cúpula política, militar y nuclear de la República Islámica. Israel asumía que, si quería neutralizar a los responsables del programa nuclear y a los altos mandos de los Guardianes de la Revolución, tendría que encontrarlos primero en un ambiente de máxima clandestinidad.

Los grandes dirigentes iraníes ya estaban sobre aviso. Desde hacía años evitaban llevar teléfonos inteligentes, conocían el riesgo de geolocalización y estaban convencidos de que cualquier llamada podía ser usada en su contra. Para complicarlo todo aún más, el guía supremo ordenó reforzar las escoltas y extremar la seguridad antes y durante el conflicto, multiplicando el número de guardaespaldas, conductores y personal de apoyo alrededor de cada figura clave.

Ese refuerzo, pensado para blindar al régimen, generó justo lo contrario; más objetivos digitales alrededor de cada dirigente. Cada escolta que encendía un móvil añadía una pieza a un puzle que la inteligencia israelí estaba dispuesta a recomponer.

Móviles encendidos y redes sociales

Los altos cargos iraníes habían dejado de llevar smartphones, pero la prohibición no se aplicó con la misma dureza a su seguridad, muchos de los cuales seguían usando móviles personales a diario, explica el New York Times. Algunos guardaespaldas, según el reportaje, incluso publicaban fotos y mensajes en redes sociales, sin plena conciencia de que cualquier imagen, ubicación o metadato podía delatar algo más que su vida cotidiana.

Los servicios israelíes explotaron dos elementos tecnológicos:

- La geolocalización continua de los teléfonos de escoltas y conductores, que permitía detectar patrones de movimiento, convoyes y paradas habituales.

- El contenido y los metadatos de aplicaciones y redes sociales, desde mensajes de WhatsApp hasta publicaciones con fotos y comentarios aparentemente inocentes.

Con esa información, los analistas podían deducir, por ejemplo, qué grupo de móviles se movía siempre en bloque, qué trayectos se repetían en determinadas franjas horarias o qué dispositivo aparecía con frecuencia cerca de instalaciones militares sensibles. Ese rastro digital fue suficiente para reconstruir agendas y rutinas de personas que jamás encendían un teléfono.

Golpes quirúrgicos

El resultado fue una cadena de ataques de precisión. En las primeras horas del conflicto, Israel mató a varios altos mandos de los Guardianes de la Revolución y a destacados científicos vinculados al programa de misiles y al nuclear iraní, en una operación que dejó atónito al régimen por la exactitud de los golpes.

Uno de los episodios más significativos fue el ataque a un búnker en el oeste de Teherán donde se celebraba una reunión de emergencia de las más altas autoridades civiles y de seguridad del país, incluido el presidente Masud Pezeshkian y los jefes del Poder Judicial y de Inteligencia. Según las informaciones, ninguno de ellos llevaba teléfono, llegaron en coches separados y tomaron medidas para evitar cualquier filtración, pero sus escoltas se quedaron fuera con el móvil encima.

Manifestaciones en Irán

Manifestaciones en IránEFE

Los aviones israelíes bombardearon las entradas y salidas del complejo, tratando de convertirlo en una trampa mortal cerrada a cal y canto. Los líderes lograron sobrevivir, aunque hubo muertos entre los guardias, pero el mensaje fue que si un guardaespaldas lleva un smartphone, el blindaje físico pierde sentido.

Guerra invisible

Este informe revela hasta qué punto el teléfono móvil se ha convertido en el punto vulnerable de cualquier aparato de poder, incluso en un Estado obsesionado con la seguridad como Irán. En su propio territorio, Teherán ha desarrollado uno de los sistemas de vigilancia digital más intrusivos, capaz de monitorizar la actividad de los ciudadanos, degradar redes móviles o forzar apagones selectivos para controlar protestas.

Reunión del ejército israelí

Reunión del ejército israelíEFE

Sin embargo, frente a un adversario con capacidades de inteligencia técnica superiores, ese ecosistema de dispositivos se vuelve un arma de doble filo. Cada escolta conectado, cada foto subida a una red social durante un servicio, cada ruta habitual registrada por el GPS ofrece datos que un algoritmo puede relacionar con personas y lugares de enorme valor estratégico. Y la tecnología de hoy permite procesar esos datos en tiempo casi real y traducirlos en coordenadas de ataque.

Cada escolta conectado ofrece datos que un algoritmo puede relacionar con personas y lugares

El régimen iraní ha reaccionado endureciendo las normas. Los smartphones están ahora prácticamente prohibidos para altos mandos, científicos y sus círculos cercanos, y se apuesta por comunicaciones más rudimentarias y compartimentadas. Pero el precedente será el de los escoltas, ellos fueron el punto de entrada para una operación de alta tecnología que puso a la cúpula del régimen en la diana.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas