Ilustración del satélite Relay-2 en el espacio
Ciencia
Un satélite 'muerto' desde hace 58 años envía una misteriosa señal de radio desde el espacio
En junio de 2024, astrónomos australianos captaron una extraña ráfaga rápida de radio que duró menos de 30 nanosegundos en torno al satélite Relay 2 de la NASA, inactivo desde 1967
El satélite Relay 2 de la NASA fue lanzado el 21 de enero de 1964 desde Cabo Cañaveral, como parte de un programa experimental para probar tecnologías de comunicación por satélite y estudiar los cinturones de radiación Van Allen, siendo una herramienta fundamental en lo que al estudio del espacio cercano a nuestro planeta se refiere. Sin embargo, tres años después –el 9 de junio de 1967–, el satélite dejó de funcionar cuando fallaron sus dos transpondedores. En los casi 60 años que Relay 2 se ha deambulando en el espacio no se ha detectado ningún tipo de actividad, hasta ahora.
El pasado 13 de junio de 2024, astrónomos del Australian Square Kilometer Array Pathfinder captaron una extraña ráfaga rápida de radio (FRB, por sus siglas en inglés) que duró menos de 30 nanosegundos. Este fenómeno se manifiesta como un pulso breve y muy energético de ondas de radio proveniente de fuentes distantes en el universo. Estos estallidos son extremadamente rápidos, durando solo unos pocos milisegundos, y liberan una gran cantidad de energía en ese corto período.
«Nos entusiasmamos mucho, pensando que quizá habíamos descubierto un nuevo púlsar u otro objeto. Fue una pulsación de radio increíblemente poderosa que eclipsó todo lo demás en el cielo por un brevísimo instante», explicó Clancy James, investigador de la Universidad Curtin, en declaraciones a New Scientist.
Inicialmente los investigadores pensaron que esta señal provenía desde un punto del universo lejano. Sin embargo, tal como detalla el estudio –publicado en arXiv–, esta ráfaga de radio provenía de la sonda 'zombie' de la NASA. A pesar de que un año después del suceso no se conoce con exactitud cómo se originó este fenómeno, el equipo ha señalado que el impacto de un minimeteorito podría estar detrás, ya que son capaces de «producir emisiones directas de radiofrecuencia». Otra opción podría ser la acumulación de electricidad del satélite, que podría haber generado un fenómeno conocido como descarga electrostática (ESD).