Ilustración de un mapa
Ciencia
El lugar más inaccesible del planeta: por qué es imposible llegar hasta él
Conocido como el «polo de inaccesibilidad del Pacífico» o Punto Nemo, esta localización situada en pleno océano se trata de una zona totalmente inhóspita e inexplorada por el ser humano
Adía de hoy, nuestros océanos siguen estando –en gran medida– inexplorados. Solamente el 20 % del fondo marino está actualmente cartografiado, motivo por el que la gran mayoría de las profundidades de nuestro planeta son una absoluta incógnita. De hecho, los últimos hallazgos relacionados con el fondo oceánico siguen suponiendo un seísmo para la comunidad científica, dado su rareza y alto valor.
De entre toda la masa de agua que contiene nuestro planeta, hay un punto en concreto que ha llamado la atención de los científicos. Tenemos que situarnos en el Océano Pacífico Sur, concretamente en las coordenadas 49°01′38″S 123°26′04″O. Conocido como el «polo de inaccesibilidad del Pacífico» o Punto Nemo, esta localización situada en pleno océano se trata de una zona totalmente inhóspita e inexplorada por el ser humano.
Ubicación del Punto Nemo
El punto, descubierto en 1992 por el ingeniero croata Hrvoje Lukatela y nombrado en homenaje al personaje Capitán Nemo de la novela Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne, está situado a 2.722 kilómetros del punto más cercano, siendo el lugar más alejado de la línea de costa. De hecho, los puntos terrestres más cercanos son la isla Ducie (islas Pitcairn), Motu Nui (cerca de la isla de Pascua) y la isla Maher (Antártida).
Para hacernos una idea de la gran distancia que existe, los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) se encuentran mucho más cerca, dado que la distancia de la estación con nuestro planeta es de algo más de 400 kilómetros.
Mapa del Punto Nemo, el lugar más inaccesible del planeta
De igual manera, según los distintos datos topográficos conseguidos por los expertos, ahora sabemos que se trata de una región en la que la profundidad del océano alcanza los 4.000 metros y en la que la vida marina es prácticamente inexistente debido a la escasez de nutrientes.
Estos, bloqueados por las distintas corrientes oceánicas, provocan que la biodiversidad de la zona sea muy limitada, con presencia mínima de microorganismos cerca de respiraderos volcánicos. Por este motivo, desde hace medio siglos agencias espaciales como la NASA o Roscosmos llevan años utilizando esta zona como un área de desorbitación de satélites y estaciones espaciales, dada la poca incidencia que hay el hábitat.
Lógicamente, su aislamiento ha provocado que el ser humano no tenga intención de aventurarse a este lugar. Sus fuertes corrientes lo convierten en una localización extremadamente peligrosa. Por ello, un hipotético rescate desde Chile o Nueva Zelanda podría demorarse hasta varios días dada su lejanía.
Más allá de la gran distancia que existe entre la civilización y este remoto lugar, la comunidad científica sigue muy de cerca cada señal procedente de allí. Sin ir más lejos la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) detectó en 1997 unas extrañas ondas de sonido de baja frecuencia. Aquellos sonidos, repetidos en varias ocasiones, tuvieron su origen en la región del Punto Nemo.