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Imagen de archivo de una avispa atrapada en ámbar

Imagen de archivo de una avispa atrapada en ámbarGetty Images / Bjoern Wylezich

Ciencia

Hallan un prehistórico depósito de insectos en un recóndito lugar de la selva ecuatoriana

El descubrimiento abre una ventana única en el pasado, ya que permite conocer la rica biodiversidad de un bosque tropical denso y húmedo del hemisferio sur de hace unos 112 millones de años

Un equipo científico en el que participa la Universidad de Barcelona (UB) ha descubierto un depósito de ámbar del período mesozoico con insectos preservados, que es el primero del que se tiene constancia en Latinoamérica, y que está situado en Ecuador, en la provincia de Napo.

El descubrimiento, que ha sido publicado en la revista Communications Earth & Environment, abre una ventana única en el pasado, porque permite conocer la rica biodiversidad de un bosque tropical denso y húmedo del hemisferio sur de hace unos 112 millones de años.

Los investigadores describen un escenario único, de cuando los continentes modernos se separaron del supercontinente Gondwana y los grandes reptiles dominaban los ecosistemas terrestres.

Un bosque tropical húmedo permite conocer la rica biodiversidad de los ecosistemas cretáceos en el hemisferio sur, poco estudiados hasta ahora en el registro del ámbar fósil.

Según Xavier Delclòs, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio) y primer autor del artículo, «este es el mayor depósito de ámbar mesozoico de América del Sur y uno de los más ricos de Gondwana con bioinclusiones».

Dicho ámbar forma parte de un depósito recientemente descubierto en la formación Hollín y está datado en el período Albiano del cretáceo inferior.

El ámbar encontrado presenta restos de artrópodos terrestres bien preservados (insectos y restos de telaraña), y proviene de un entorno fluvial-lacustre en el yacimiento de la cantera Genoveva (en la región de Tena, en la zona amazónica).

El trabajo perfila un nuevo marco de referencia para conocer los ecosistemas ecuatoriales durante el cretáceo y las relaciones biogeográficas de sus componentes cuando los continentes modernos se separaron del supercontinente Gondwana.

En el estudio se han analizado 60 muestras de ámbar que han permitido identificar 21 bioinclusiones, con representantes de cinco órdenes de insectos, incluyendo dípteros (moscas), coleópteros (escarabajos) e himenópteros (hormigas y avispas), junto con un fragmento de telaraña.

Las características de las bioinclusiones y los fósiles circundantes sugieren que el ámbar se formó en un entorno forestal denso y húmedo, dominado por árboles productores de resina.

Los insectos apuntan a la presencia de cuerpos de agua dulce y un bosque tropical húmedo en el que destaca la presencia de familias raras, como las avispas Stigmaphronidae.

Esto contrasta con las condiciones áridas observadas en otros yacimientos sudamericanos de la misma edad, como la formación Crato, en el margen oriental de Sudamérica.

Los expertos subrayan que el descubrimiento de este yacimiento de ámbar es de gran relevancia científica para futuros estudios de este período.

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