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Meteorito en desierto del SáharaGetty Images / Cantore Enrico

Ciencia

La comunidad científica estalla contra el tráfico de meteoritos en Marruecos: «Son una mafia»

  • Desde 1999 se estima que el número de meteoritos descubiertos en el país marroquí ha superado el millar

  • Las autoridades del país y la comunidad científica de poner freno a esta actividad, ya que la extracción y exportación sin permisos suponen la pérdida de patrimonio geológico y científico

Se estima que entre 17.000 y 525.600 meteoritos caen a la Tierra cada año. La gran mayoría de ellos, de pequeño tamaño, no suponen ningún peligro para nuestro planeta ya que desintegran antes de tocar el suelo. De hecho, solo una pequeña fracción –principalmente en forma de polvo y partículas diminutas–, acaban llegando a la superficie.

La gran mayoría de estas diminutas partículas, denominadas «corpúsculos», son prácticamente invisibles a simple vista. Según distintos estudios, al menos 20 millones de estos corpúsculos ingresan en nuestro planeta cada día.

De los al menos 17.000 meteoritos de considerable tamaño –de más de 10 gramos– la gran mayoría de ellos suelen detectarse en la Antártida, ya que su superficie de hielo y nieve facilita su detección.

Sin embargo, en lo que a países se refiere, Marruecos se ha caracterizado por ser el territorio más activo en lo que a búsqueda y venta de meteoritos se refiere. Desde 1999 se estima que el número de meteoritos descubiertos en el país marroquí ha superado el millar, desatándose una fiebre espacial en la nación. Esta pasión por las rocas espaciales no se entendería sin Hasnaa Chennaou. Esta prestigiosa científica –quien ahora es profesora de geología en la Facultad de Ciencias Ain Chock de la Universidad Hassan II de Casablanca– fue la gran motivadora, introduciendo esta ciencia en el país del que proceden más de la mitad de los fragmentos de asteroides estudiados por la ciencia en el mundo.

«Hoy en día, más de diez estudiantes de doctorado están trabajando en temas como meteoritos, cráteres de impacto y superficies planetarias, desarrollando una experiencia significativa en estas áreas», señala.

En el año 2019, Chennaoui fundó la Fundación ATTARIK, acercando la ciencia de los meteoritos al público a través de la exposición Meteoritos, Mensajeros del Cielo: Orígenes en Casablanca. La exhibición atrajo a más de 18.000 visitantes, demostrando la fascinación del público por estos objetos espaciales.

Un mercado negro que preocupa

Sin ir más lejos, el país africano es considerado uno de los mejores lugares en todo el mundo para buscar meteoritos, especialmente en el desierto del Sáhara, lo que facilita su búsqueda. Uno de los más notables es el meteorito marciano Tissint, que cayó en 2011 y ha sido fundamental para estudiar la química y la historia de Marte. Asimismo, en 2018 hallaron un meteorito que sería clave para entender la composición del sistema solar.

Nombrada 'Northwest Africa 12264', esta pequeña roca de tan solo 50 gramos fue hallada en África Noroccidental. El meteorito fue comprado por el investigador Ben Hoefnagels en agosto de 2018 a un comerciante de Agadir (Marruecos). Ahora, siete años después, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications Earth & Environment ha destacado como esta roca espacial podría haberse formado hace 4.564 millones de años, una fecha similar a la de los basaltos del sistema solar interior y presente en las cortezas planetarias.

Black BeautyNASA

De igual manera, en 2011 encontraron una roca negra de 320 gramos cuya presencia no era habitual en el clima árido del desierto del Sáhara. Ahora, años después, esta roca se conoce como Northwest Africa 7034 (NWA 7034). Este meteorito, proveniente de Marte, fue apodado como Black Beauty dado su color característico.

Tal como la investigación, esta roca contiene evidencias que desvelarían la presencia de agua líquida en la superficie de Marte. Este hallazgo, que data de hace miles de millones de años, refuerza la idea de que el planeta pudo albergar vida en algún momento de su historia.

Imagen del meteorito NWA 16788, que cayó en el desierto del Sáhara y vendido por una cifra millonariaEFE

Estos ejemplos no son los únicos. La realidad es que durante años existe un mercado negro de meteoritos en el país marroquí, el cuál funciona de manera muy activa. El desierto del Sáhara es una de las principales zonas del mundo donde se encuentran meteoritos, lo que ha generado una red de cazadores locales, intermediarios y compradores extranjeros. Muchas de estas piezas se han vendido y exportado sin control oficial, dando lugar a un tráfico opaco donde intervienen coleccionistas y comerciantes que a menudo mueven grandes sumas de dinero sin declarar.

Se estima que cerca del 70 % de los habitantes de Erfoud –ciudad situada en un oasis del desierto del Sáhara– viven de la venta de meteoritos.

«Los meteoritos pertenecen a nuestro país, a nuestra historia y son un gran patrimonio para nuestras jóvenes generaciones», afirman distintos geólogos del país, los cuáles presionan para que se implementen nuevas leyes que acaben con esta práctica, a la cuál catalogan de «mafia».

En este contexto, las autoridades marroquíes y la comunidad científica de poner freno a esta actividad, ya que la extracción y exportación sin permisos suponen la pérdida de patrimonio geológico y científico.