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Buceadores en el fondo marinoGetty Images / Ifish

Ciencia

Un equipo de científicos explora una cadena submarina nunca antes vista, revelando criaturas fascinantes

Su objetivo: explorar un ecosistema inexplorado en busca de nuevas formas de vida, microorganismos capaces de degradar plástico y compuestos que podrían tener aplicaciones médicas en el futuro

Frente a las costas de Indonesia, un sumergible con cúpula frontal inicia un descenso pausado hacia las profundidades del océano, alcanzando casi los mil metros de profundidad. Su objetivo: explorar un ecosistema inexplorado en busca de nuevas formas de vida, microorganismos capaces de degradar plástico y compuestos que podrían tener aplicaciones médicas en el futuro.

Este mes, la agencia AFP acompañó a uno de los sumergibles operados por OceanX, una organización sin ánimo de lucro respaldada por el magnate Ray Dalio y su hijo. A bordo del moderno buque OceanXplorer, los científicos disponen de laboratorios de secuenciación genética, un helicóptero para observaciones aéreas y un vehículo operado por control remoto (VOD) capaz de sumergirse hasta 6.000 metros.

OceanX cuenta con dos sumergibles tripulados equipados con brazos hidráulicos, tubos de succión y cámaras de alta definición. Estas herramientas permiten a los investigadores estudiar formas de vida que habitan en algunos de los ambientes más extremos del planeta. La actual expedición se centra en una cadena de montes submarinos situada frente a la isla de Célebes, que fue cartografiada el año anterior.

Un equipo de científicos indonesios lidera ahora una nueva fase del proyecto, adentrándose en las profundidades mediante inmersiones directas. Al superar los 200 metros, desaparece la luz solar y la oscuridad envuelve por completo el entorno. Husna Nugrahapraja, profesor adjunto del Institut Teknologi Bandung, confesó a AFP sentirse «un poco nervioso y ansioso» en su primera inmersión, describiendo el ambiente inicial como «muy solitario».

Las luces del sumergible revelan la llamada «nieve marina», una corriente constante de desechos orgánicos que cae desde la superficie. En medio de este escenario emergen criaturas fascinantes como los ctenóforos, que emiten destellos luminosos, y los sifonóforos, organismos translúcidos que recuerdan a dibujos infantiles.

El Neptune, uno de los sumergibles, está orientado a la recolección científica, mientras que el Nadir se utiliza para captar contenido visual de alta calidad. Esta estrategia responde al propósito de OceanX de hacer la ciencia más accesible a través de imágenes impactantes. Dave Pollock, jefe del equipo de sumergibles, explicó que muchos científicos escépticos cambian de opinión tras experimentar una inmersión: «casi sin excepción, todo científico escéptico que sube a bordo cambia de opinión».

Los sumergibles también permiten observar espectáculos de bioluminiscencia. Para provocarlos, se apagan todas las luces internas y externas, y al reactivarlas, se revela un universo submarino de criaturas luminosas que parecen estrellas flotando.