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Mandíbula de Xiahe, espécimen afín a Homo longi, descubierta en Harbin, Heilongjiang, al noreste de ChinaDongju Zhang

Ciencia

Asia oriental pudo ser clave en la evolución humana y en el origen de los sapiens modernos

El nuevo estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, ha sido coordinada por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín y ha contado con la participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos y la Universidad de Griffith, en Australia.

Un estudio que ha analizado de forma conjunta el registro fósil, arqueológico y genómico acumulado durante los últimos dos millones de años en China concluye que Asia oriental pudo desempeñar un papel mucho más relevante en la evolución humana de lo que se pensaba. Según los investigadores, esta región habría actuado como un epicentro dinámico de diversificación de linajes del género Homo, con una diversidad biológica y cultural superior a la tradicionalmente reconocida.

La investigación, publicada en la revista Nature Ecology & Evolution, ha sido coordinada por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín y ha contado con la participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos y la Universidad de Griffith, en Australia. El equipo ha revisado los principales hallazgos paleontológicos y arqueológicos en China para ofrecer una visión más matizada sobre su papel en la historia evolutiva del género Homo, según ha señalado el CENIEH.

Uno de los puntos centrales del trabajo es la reevaluación de los homininos transicionales del Pleistoceno medio chino. Fósiles como los de Harbin, Dali, Jinniushan, Xujiayao o Hualongdong presentan combinaciones singulares de rasgos primitivos y derivados que no encajan plenamente en Homo erectus, Homo neanderthalensis ni en Homo sapiens. Esta complejidad ha llevado en los últimos años a proponer nuevas especies, como Homo longi u Homo juluensis, que podrían incluir a los denisovanos. No obstante, tampoco se descarta que representen linajes aún desconocidos y potencialmente vinculados al origen de los humanos modernos.

Además, restos más antiguos como Yunxian 2, del Pleistoceno inferior, podrían apuntar a divergencias más profundas entre las líneas sapiens y neandertal, en línea con hipótesis planteadas a partir de los yacimientos de la sierra de Atapuerca. En este contexto, María Martinón-Torres, directora del CENIEH y codirectora de Atapuerca, recordó que «El descubrimiento de Homo antecessor planteó la existencia de una población basal, cercana al millón de años de antigüedad, implicada en la divergencia entre humanos modernos y neandertales».

El estudio también revisa la cronología de la llegada de Homo sapiens a China. Algunas evidencias del sur del país sugieren una presencia anterior a los 50.000 años tradicionalmente aceptados, incluso superior a los 100.000, lo que podría reflejar múltiples oleadas de dispersión y procesos de interacción e hibridación entre poblaciones.

La autora principal, Shi-Xia Yang, subrayó que «el registro arqueológico chino muestra que la historia humana en Asia fue dinámica, innovadora y profundamente adaptativa». Durante el Pleistoceno medio y el inicio del superior se documentan herramientas de hueso y madera, posibles grabados, uso de ocre y ocupación de entornos extremos. Por su parte, Michael Petraglia destacó que «esta flexibilidad conductual fue clave para la expansión y persistencia de distintas poblaciones humanas en contextos climáticos cambiantes. Estas innovaciones coinciden claramente con una expansión del tamaño cerebral».