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CieloGetty Images / ArtMarie

Ciencia

Nuestro cielo no siempre ha sido azul: la ciencia revela cómo podría cambiar su color en el futuro

La coloración actual se debe a un fenómeno fruto de la modificación y cambio constante de nuestra atmósfera

Que nuestro cielo es azul es una realidad innegable hasta para los más escépticos. El tono azulado se debe principalmente a dos factores: la luz solar y la atmósfera terrestre. La luz de nuestra estrella parece blanca, pero en realidad contiene todos los colores del espectro visible. Al interactuar con nuestra atmósfera, tiene lugar un fenómeno conocido como dispersión de Rayleigh. Se trata de un proceso donde los gases de la atmósfera dispersan la luz solar en todas direcciones. Las ondas de luz azul y violeta, al ser más cortas, chocan más con las moléculas de aire y se dispersan intensamente, llegando a nuestros ojos desde todas partes.

De ser así, ¿por qué el cielo no es violeta? Aunque es cierto que el violeta tiene una onda más corta y se dispersa más, el ojo humano es más sensible al azul y el sol emite más luz en ese rango. Es decir, como el azul se dispersa en todas direcciones, llega a nuestros ojos desde cualquier parte del cielo, haciendo que lo percibamos de ese color a lo largo del día.

De igual manera, al amanecer y al atardecer el cielo cambia de tonalidad porque la luz del Sol atraviesa una mayor cantidad de atmósfera, dejando pasar principalmente los tonos rojizos y anaranjados, que tienen mayor longitud de onda.

Nos encontramos ante un escenario único. Ningún planeta del sistema solar tiene un cielo tan azul como el nuestro. Por ejemplo, en Marte el cielo es generalmente de color amarillo-marrón durante el día debido al polvo de óxido de hierro en suspensión. Sin embargo, al amanecer y al atardecer, el cielo marciano se torna de un tono azulado, al contrario que en la Tierra.

Atardecer en el cráter Gusev, en MarteNASA/JPL/Texas A&M/Cornell

En lo que respecta a nuestro planeta, el proceso al que estamos acostumbrados no siempre fue así. De hecho, la coloración actual de nuestro cielo es un fenómeno fruto de la modificación y cambio constante de nuestra atmósfera.

La atmósfera actual fue resultado de un proceso conocido como Gran Evento de Oxidación. Hace aproximadamente 2.400 millones de años, las cianobacterias comenzaron a producir grandes cantidades de oxígeno mediante fotosíntesis. De hecho, antes de este fenómeno, la tonalidad de nuestro cielo era amarillenta, naranja o incluso verdosa.

Sin embargo, el oxígeno fue transformando lentamente la atmósfera y eliminando muchas de las neblinas ricas en metano que podían dar al cielo tonos anaranjados o rojizos. Con el tiempo, la atmósfera se volvió más transparente a la luz visible, permitiendo que la dispersión de Rayleigh produjera el cielo que vemos hoy.

¿Qué ocurrirá en el futuro?

Dentro de millones de años, el color del cielo podría volver a cambiar, aunque dependerá en mayor medida de nuestra estrella. En el caso de que atmósfera cambiara por procesos naturales o por la evolución del Sol, la tonalidad del cielo también podría ser distinta. Por ejemplo, dentro de 5.000 millones de años el Sol comenzará a convertirse en una gigante roja, lo que hará que la luz que llegue a la Tierra será diferente y el cielo podría verse rojizo o más tenue.

«A medida que el Sol comience a morir y a hincharse hasta convertirse en esta estrella enorme, muy, muy roja, la atmósfera que nos quede en la Tierra adquirirá un tono realmente carmesí», destaca Finn Burridge, divulgador científico del Real Observatorio de Greenwich en Reino Unido.