Imagen de un astronauta sobre la Luna, con la Tierra de fondo
Ciencia
Una pluma en la Luna: el experimento del Apolo 15 que cambió la historia de la física
El astronauta David Scott dejó caer un martillo de 1.32 kilogramos y una pluma de 0.03 kilogramos a la vez en la Luna, desde una altura de 1.6 metros
Muchos recuerdan las imágenes del Apolo 11 y sus tripulantes en 1969, cuando el ser humano llegó por primera vez a la Luna. Sin embargo, un acontecimiento importantísimo (y no tan presente) ocurrió tan solo dos años más tarde. Este se trata de la misión efectuada por David Scott en 1971, en la que el astronauta dejó caer un martillo de aluminio de 1.32 kilogramos y una pluma de halcón de 0.03 kilogramos a la vez, desde una altura de 1.6 metros sobre el regolito lunar.
Los dos objetos tocaron el suelo al mismo tiempo, lo que terminó validando el principio de equivalencia. Este establece que la gravedad actúa sobre todos los objetos de prueba de la misma manera, independientemente de su masa o composición.
El papel de Galileo Galilei
Scott exclamó en aquel entonces su célebre frase de: «Galileo tenía razón», refiriéndose, evidentemente, a Galileo Galilei. En este sentido, cuenta la historia que este astrónomo empezó a dejar caer objetos desde lo alto de la Torre inclinada de Pisa: balas de cañón, balas de mosquetón, oro, plata y madera.
Se dice que lo que él esperaba en un principio era que aquellos objetos más pesados cayeran más rápido. Sin embargo, todos tocaban tierra al mismo tiempo, y de esta manera hizo un gran descubrimiento: la gravedad acelera a todos los objetos del mismo modo.
Al probar este principio en la Luna, se demostró definitivamente una de las bases de la física moderna. Esta se asumía antes, pero no pudo ser completamente probada. Sin ir más lejos, el propio Einstein construyó su teoría de la gravedad (la teoría general de la relatividad) asumiendo que el principio de equivalencia es cierto.
Sin embargo, el mérito grande es del propio Galileo. Su aportación a la ciencia permitió desarrollar multitud de teorías más tarde. De hecho, como se ha mencionado, hasta la propia NASA le dedicó uno de sus experimentos en territorio lunar. Pese a no ser uno de los más importantes que efectúo el equipo de Scott y nacer sobre todo por curiosidad, su resultado quedó ya para siempre en la posteridad de la física.