Tierra y Luna en el espacio
Ciencia
El proyecto español capaz de replicar la Luna en la Tierra: por qué simularla es clave para habitarla
El regolito lunar es el material llamado a convertirse en la materia prima fundamental de buena parte de las futuras actividades lunares
El renovado interés sobre la Luna, potenciado gracias a la misión Artemis II, no se limita a un simple retorno del ser humano al satélite. Este será el primer objetivo de una larga lista que va mucho más allá y pasa por consolidar una presencia humana estable mediante infraestructuras permanentes. Ese propósito incorpora una dificultad clave: trasladar recursos entre la Tierra y la Luna.
Cualquier iniciativa que se desarrolle en el satélite exigirá un conocimiento adecuado de los materiales que forman su superficie. En este escenario destaca el regolito lunar, la capa de polvo y roca fragmentada que cubre el terreno lunar, siendo una materia prima fundamental en las futuras misiones humanas.
Y es que esta capa de fragmentos influirá desde la construcción de infraestructuras y plataformas de aterrizaje hasta la obtención de oxígeno destinado al soporte vital. Por ello, es vital saber con precisión cómo responde el regolito lunar.
Simulante de regolito lunar de la empresa Hispansion
Lógicamente, antes de que puedan utilizarse en la Luna, este tipo de operaciones deben confirmarse y validarse en nuestro planeta. Es aquí donde entra en escena un material capaz de reproducir la composición y las propiedades del regolito lunar. Esos materiales, denominados simulantes de regolito lunar, constituyen la base sobre la que se diseñan las tecnologías que podrían hacer posible la colonización del satélite.
Una de las entidades que se han centrado en este material es Hispansion, una empresa española que ha logrado reproducir este material y ponerlo al servicio de la investigación. La compañía desarrolla simulantes de regolito lunar de alta fidelidad correspondientes a dos de las grandes regiones de la Luna.
Sus simulantes han sido concebidos para reproducir con gran precisión la composición y propiedades físicas del suelo lunar. Los simulantes desarrollados por la empresa alcanzan notas medias de 89 y 91 puntos sobre 100 –según el sistema de referencia de la NASA denominado Figures of Merit (FoM)–, respectivamente, para cada uno de los tipos que fabrica. Esos registros los sitúan entre los valores más elevados documentados hasta ahora en el mundo para materiales de esta clase. Ese grado de fidelidad permite, por tanto, realizar ensayos mucho más precisos y fiables en el ámbito de las tecnologías espaciales.
Otro de los puntos fuertes de la compañía es su capacidad para responder al aumento de la demanda en este sector, de unas 1.000 toneladas cada año. Esta capacidad resulta especialmente importante para el desarrollo de instalaciones de ensayo a gran escala, como terrarios o entornos lunares, en los que puedan comprobarse las distintas tecnologías. Este tipo de infraestructuras será determinante para comprobar sistemas de construcción, operaciones robóticas o procesos de utilización de recursos in situ antes de su despliegue definitivo sobre la superficie lunar.
De igual manera, la empresa española avanza hacia tecnologías de procesado y valorización de regolito con la intención de convertir este material en recursos útiles para la construcción o la extracción de oxígeno. A medida que los programas lunares aceleran su ritmo en todo el mundo –con un posible primer alunizaje en 2028–, crece también con rapidez la demanda de materiales de ensayo fiables y de tecnologías escalables.