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Trajes espaciales de la tripulación de Artemis IINASA/Joel Kowsky

Ciencia

Los retrasos en los trajes ponen en duda el regreso a la Luna: «La NASA ha tomado decisiones arriesgadas»

Si no se cumplen con los requisitos contractuales de manera oportuna y rentable, la agencia podría verse obligada a ajustar significativamente sus planes de caminatas espaciales lunares y en microgravedad

Una vez concluido el sobrevuelo lunar de Artemis II –siendo el primer viaje tripulado al satélite desde 1972–, la NASA ya tiene su mirada puesta en la siguiente parte del programa. Artemis III, prevista para mediados de 2027, llevará a astronautas a la órbita terrestre a bordo de la nave espacial Orión –sobre el cohete SLS– para probar las capacidades de encuentro y acoplamiento entre Orión y las naves espaciales comerciales necesarias. Todo con el objetivo de realizar el primer alunizaje en suelo lunar tras más de medio siglo, siendo 2028 el año elegido para este hito espacial.

En este contexto, para garantizar el regreso exitoso de la humanidad a la Luna y continuar realizando caminatas espaciales fuera de la Estación Espacial Internacional (EEI), la NASA necesita trajes espaciales de última generación con capacidades mejoradas. Por ello, la Oficina del Inspector General (OIG) publicó el pasado 20 de abril un nuevo informe que evalúa los esfuerzos de la NASA para obtener estos nuevos trajes lunares.

Desgraciadamente, las previsiones no son del todo positivas. Tal como ya informó la Oficina del Inspector General (OIG) en 2017 y 2021, la NASA aún no ha completado estos trajes espaciales de última generación a pesar de casi dos décadas de esfuerzos. Tras varios intentos internos y con el apoyo de contratistas, la agencia adjudicó contratos de Servicios de Actividades Extravehiculares de Exploración (xEVAS) a Axiom Space y Collins Aerospace en 2022. Estos contratos xEVAS tienen actualmente un valor de hasta 3.100 millones de dólares.

Traje AxEMU de Axiom SpaceAxiom Space

Lo realmente preocupante del nuevo informe es que los trajes espaciales lunares y de microgravedad en 2025 y 2026, respectivamente, llevan al menos un año y medio de retraso, ya que Axiom planea que estén listos para la demostración a finales de 2027 –escasos meses antes de Artemis IV–. Sin embargo, si el calendario de pruebas de Axiom sigue los promedios históricos, las demostraciones de los trajes espaciales no se producirían hasta 2031, tres años más tarde del primer alunizaje previsto por la NASA. A todo esto hay que sumar que los módulos de aterrizaje de SpaceX y Blue Origin también se han enfrentado a distintos retrasos, lo que pone en riesgo las futuras misiones lunares.

En el caso de los trajes espaciales, aunque los contratos de precio fijo y basados en servicios de la NASA pueden ser eficaces para ciertas adquisiciones, no son adecuados para proyectos de desarrollo como los trajes espaciales de última generación.

Por lo tanto, tal como concluye la Oficina del Inspector General (OIG) «la NASA ha tomado decisiones de gestión arriesgadas» para promover la competencia entre sus proveedores de xEVAS: «Aunque la NASA está tomando medidas proactivas para facilitar el éxito de Axiom, si esta no puede cumplir con sus requisitos contractuales de manera oportuna y rentable, la agencia podría verse obligada a ajustar significativamente sus planes de caminatas espaciales lunares y en microgravedad».