Representación del módulo de aterrizaje Blue Moon de Blue Origin
Ciencia
La NASA avanza hacia la Luna, pero Artemis II revela un problema mayor: el calendario no cuadra
La agencia planea probar a mediados de 2027 un encuentro en órbita entre la nave espacial y uno o dos módulos de alunizaje, misión conocida como Artemis III
Tras el éxito de la histórica misión Artemis II, la NASA apostó por los millonarios Jeff Bezos y Elon Musk para el próximo paso: llevar astronautas a la superficie lunar por primera vez desde 1972.
El programa Apolo, que envió a los primeros y únicos humanos a la superficie de la Luna, fue diseñado para que tan solo dos astronautas alunizaran y estuvieran en el satélite por unos cuántos días como máximo. Ahora, más de 50 años después, las ambiciones y experiencia de Estados Unidos han crecido, y la NASA espera enviar a cuatro personas en una misión de varias semanas y, eventualmente, construir una base en el satélite.
Para esta fase de su misión, la agencia espacial espera utilizar los módulos diseñados por SpaceX de Musk y Blue Origin de Bezos que permite a la nave Orión alunizar en el satélite, previsto para el año 2028.
«Necesitamos que toda la industria trabaje con nosotros, y tienen que aceptar el desafío y poner en marcha de verdad las líneas de producción que se requerirán para cumplir con esa meta», dijo en una rueda de prensa Lori Glaze, la administradora asociada en funciones de la NASA.
A diferencia del programa Apolo, que solo utilizó el cohete Saturno V para llevar el módulo lunar y la cápsula de los astronautas, para Artemis la NASA ha optado por dos sistemas distintos. El primero, lanzará la nave Orión con la tripulación de la tierra, y el otro será para el módulo de alunizaje.
Montaje Elon Musk y Jeff Bezos con la sede de la NASA
Los nuevos módulos lunares desarrollados por Blue Origin y SpaceX son de dos a siete veces más grandes que los utilizados en el siglo XX.
La agencia espacial también recurre ahora a socios externos, como las empresas europeas que construyeron el módulo de propulsión de Orión. Este nuevo enfoque abre la posibilidad de tener más equipos y recursos, pero también complica considerablemente las operaciones.
Sin embargo, como consecuencia de los numerosos retrasos, –en particular los de SpaceX que debía tener listo el módulo primero–, la presión ha aumentado en meses recientes, acortando aún más el escaso tiempo del que dispone la NASA para garantizar el éxito de Artemis III a mediados de 2027.
«Otra vez estamos a punto de perder la Luna», advirtieron tres exfuncionarios de la NASA en un artículo en SpaceNews en septiembre.
A esto se suma China, país que también ha progresado en su propósito de enviar humanos a la Luna para 2030.
Ante ese panorama, la NASA planteó la posibilidad el año pasado de reabrir el contrato adjudicado a SpaceX y usar el módulo lunar de Blue Origin primero. Ambas firmas anunciaron el reajuste de sus estrategias para priorizar el proyecto lunar, y mantener sus lucrativos contratos con la NASA. Pero las dudas persisten, sobre todo, en lo relativo a la viabilidad del reabastecimiento en el espacio.
La importancia de Artemis III
La agencia planea probar este encuentro en órbita entre la nave espacial y uno o dos módulos de alunizaje. Esta misión, que anteriormente buscaba alunizar, servirá para certificar sistemas críticos de seguridad tras retrasos estratégicos para reducir riesgos.
Las empresas también deberán probar el reabastecimiento en vuelo y enviar un módulo de alunizaje no tripulado a la Luna para demostrar su seguridad.