El bioquímico Mariano Barbacid
Ciencia
Un Catedrático de Biología Celular valora el caso Barbacid: «No es un simple descuido»
En palabras de Rafael Sirera, el conflicto de intereses del estudio de Barbacid «afecta a un principio estructural fundamental de la práctica científica moderna: la transparencia como requisito previo para la credibilidad»
La retractación del artículo realizado por el equipo de Mariano Barbacid sigue dando de qué hablar. En las últimas horas, El País señalaba cómo el investigador habría seguido recolectando dinero mes y medio después de que May R. Berenbaum, jefa editorial de la revista PNAS, le comunicara a través de una carta que su estudio sería retirado por un conflicto de intereses.
En concreto, la condición de Barbacid como cofundador y copropietario de la empresa Vega Oncotargets –creada en 2024 para llevar a ensayos clínicos la terapia presentada y cuya información no fue añadida al enviar el estudio– constituía un conflicto de interés no documentado y que motivó la retirada de su estudio de PNAS –publicado en diciembre de 2025– por parte de la Academia de Ciencias de Estados Unidos (NAS).
Tras ser retractado, ahora Barbacid ha vuelto a enviar el trabajo a la revista científica mediante el proceso estándar de revisión (Direct Submission), aunque en esta ocasión incluyendo la declaración de intereses. Está previsto que, más pronto que tarde, la investigación vuelva a publicarse tras superar los controles habituales.
En este contexto, el Catedrático de Biología Celular en la Universidad Politécnica de Valencia, Rafael Sirera, ha cargado duramente contra el fundador del CNIO.
Tal como ha explicado en sus redes sociales, el conflicto de intereses del estudio de Barbacid «no es un simple descuido procesal», ya que «afecta a un principio estructural fundamental de la práctica científica moderna: la transparencia como requisito previo para la credibilidad».
El experto destaca que la omisión de conflictos de interés no debe interpretarse como un asunto menor: «No es una formalidad burocrática. Es un mecanismo diseñado para permitir que lectores, revisores y la comunidad científica en general interpreten los datos dentro de su contexto económico e intelectual completo».
Asimismo, Sirera advierte de que cuando esta información no se proporciona «la omisión distorsiona el marco epistémico en el que se evalúan los resultados».
El experto recuerda además que no se trata de un caso aislado, ya que tanto en nuestro país como en Estados Unidos la falta de transparencia ha tenido consecuencias para distintos científicos. Sin ir más lejos, el experto señala cómo un «destacado médico-científico renunció a sus cargos en Estados Unidos tras no revelar conflictos financieros relevantes». Esto demuestra, según el Catedrático, que «el problema no radicaba en el fraude científico, sino en la falta de transparencia».