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Montaje Mariano Barbacid

Montaje Mariano BarbacidEl Debate

Ciencia

Las claves del futuro de Barbacid y los 3,6 millones de euros recaudados tras la retirada del estudio

A pesar de la retirada momentánea de PNAS, si los datos son confirmados por más grupos y revistas independientes, el proyecto podría incluso salir reforzado

El bioquímico madrileño y fundador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Mariano Barbacid, se situaba en el centro del huracán científico esta semana. Su estudio que permitió eliminar en ratones el cáncer de páncreas era retirado, momentáneamente, de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La revista, dependiente de la Academia de Ciencias de EE.UU. (NAS), decidía retractar la investigación de Barbacid debido a un «relevante conflicto de intereses» no declarado.

En concreto, Barbacid –junto a las investigadoras Vasiliki Liaki y Carmen Guerra– tiene una participación en la empresa Vega Oncotargets –creada en 2024 para llevar a ensayos clínicos la terapia presentada– y cuya información no fue añadida al enviar el estudio. Aquí entra en juego la política editorial de PNAS y la posición de Barbacid, miembro de la Academia desde 2012. Tal como establece la revista, los miembros de la Academia deberán presentar sus estudios a través de una revisión distinta –mucho más estricta– si tienen intereses que puedan generar ventajas competitivas.

Tras ser retractado, ahora Barbacid ha vuelto a enviar el trabajo a la revista científica mediante el proceso estándar de revisión (Direct Submission), aunque ahora incluyendo la declaración de intereses. Está previsto que más pronto que tarde la investigación vuelva a publicarse, tras superar los controles habituales.

En este contexto y con la cantidad de informaciones que están surgiendo, el científico salía al paso señalando que «el valor de la investigación en sí no está en duda» y que la retirada del artículo solamente se debe a un incumplimiento de las normas editoriales «sin que existiese mala fe ni voluntad alguna de ocultación».

El futuro que afronta la investigación

Es la gran incógnita. Aunque este tipo de retirada no suele hundir un proyecto de este calibre, sí lo coloca en una situación más delicada. Aun así, este episodio no debería repercutir en los esperanzadores resultados del estudio.

Recordemos que este estudio generó gran impacto mediático y ayudó a impulsar una recaudación de unos 3,6 millones de euros gracias a la Fundación Cris Contra el Cáncer, con el objetivo de avanzar en terapias innovadoras tras resultados prometedores en modelos animales –siendo la meta total de financiación de 30 millones de euros–. Este dinero fue recolectado con éxito gracias a una campaña de crowdfunding (más de 79.000 donantes) y se encuentra ahora mismo bajo control de la fundación y pendientes de un plan técnico claro.

La recaudación comenzó a finales de enero, cuando la Fundación Cris Contra el Cáncer lanzó oficialmente la campaña de recaudación para financiar el proyecto. Dicha financiación duró cerca de tres meses, con el enlace de donaciones desapareciendo de la página web. A esto hay que sumar que, tal como ha adelantado El País, Barbacid habría seguido recolectando dinero mes y medio después de que May R. Berenbaum, jefa editorial de la revista PNAS, le comunicara a Barbacid –a través de una carta– que el estudio sería retirado.

Qué dicen los códigos científicos

Tal como detalla el Código de Buenas Prácticas del Instituto de Salud Carlos III, «los empleados públicos no deben anteponer sus intereses particulares cuando comprometen su juicio o criterio profesional». Por su parte, el texto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) señala que la omisión de declaración de conflictos de intereses se considera una «práctica inaceptable» ya que supone una «vulneración de la integridad científica».

Lo sucedido con Barbacid no es del todo nuevo. Cuando la retirada se debe a fallos en la declaración de intereses, los propios editores suelen dejar claro que el problema es de transparencia, no de validez experimental. En ese escenario, el camino habitual es corregir el artículo, declarar adecuadamente los conflictos y reenviarlo a revisión, procedimiento ya realizado por el investigador español.

En resumidas cuentas, la recuperación del un hipotético prestigio perdido dependerá principalmente de la solidez de los resultados. Si los datos son confirmados por más grupos y revistas independientes, el proyecto podría incluso salir reforzado.

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